BRASIL AMAZÓNICO. GUAJARÁ-MIRIM – MANAUS – TABATINGA

La Amazonía brasileira es enorme, con miles de sitios por visitar. Lo que la mayoría de los viajeros quiere es vivir una experiencia diferente en el mayor pulmón del planeta, hogar de interesantes poblaciones (desde pequeñas comunidades ribereñas hasta grandes urbes) y de tantas especies de plantas y animales. Un plan muy emocionante consiste en un viaje en barco por alguno de sus ríos, con la posibilidad de parar en algún punto de interés. La duración del viaje es variable, con trayectos de 2 o 3 días a otros de más de una semana (en función de la distancia y de si vas a favor o contra corriente). No te asustes si en principio parece largo. De hecho, cuanto más dure mejor: lo único que tienes que hacer es dormir en hamaca y contemplar puestas de sol devoradas por la jungla. Este es el recorrido que hice yo, pero hay otros muy recomendables (uno muy popular es el que parte de Manaus a Santarém y a Belém):

 

  • Guajará-Mirim

  • Porto Velho

  • Manaus

  • Tabatinga

Guajará-Mirim

Pequeña ciudad en el estado de Rondônia, en plena selva. Tiene muchos atractivos naturales como ríos, selva protegida, balnearios, etc. Sin embargo, es quizás su ubicación en la frontera con Bolivia lo que le da un carácter distintivo. Dos culturas muy diferentes separadas por el río Mamoré que se mezclan a menudo, con “tráfico” de personas pasando de un lado a otro en busca de productos a un mejor precio.

Porto Velho

La capital de Rondônia flota sobre el río Madeira, uno de los afluentes más importantes del río Amazonas. El viaje por río a Manaus dura aproximadamente cuatro días. Cuatro días de relajo en una casa flotante con baños y duchas, cocina, sala de hamacas… Y cuyos inquilinos se convertirán un poco en tu familia.   

La ciudad de Porto Velho no es muy bonita, pero es interesante ver cómo funciona una ciudad tan grande en medio de la selva o, simplemente, pararse a contemplar a sus gentes antes de zapar.

Manaus

Hay diversas bases para visitar la Amazonía brasileira. Manaus, la capital de la selva, es, quizás, la más famosa y concurrida. Puede que gran parte de la culpa la tenga el hecho de que sea el principal puerto de entrada de aviones y barcos (este, oeste y sur), además de que llega una carretera desde Roraima (norte). Pero también se debe en parte a que es una ciudad con mucho por descubrir. El caos de cemento, vehículos y personas contrasta con el gigante pulmón verde en que se encuentra. Y, aunque lo principal de tu visita sea probablemente penetrar en la selva, hay que aprovechar para vivir también esta cultura única en su especie, disfrutando incluso del calor inhumano y húmedo de la ciudad y la locura de las motos (y de los taxis, que conducen como si se fuese a acabar el mundo).

Qué hacer en Manaus

Antes (o después) de realizar una excursión por el Amazonas puedes descubrir esta ciudad única. A destacar: el Encuentro de las Aguas, donde confluyen los cauces del río Negro y el río Solimões para formar el verdadero río Amazonas; el Mercado Municipal de Manaus; el Teatro Amazonas; comer algún plato típico de la selva como el tacacá.

Excursiones

Hay muchas agencias en la ciudad, y cada una te lleva a un lugar diferente. Eso sí, hay que tener cuidadito porque por lo visto los timos están a la orden del día (recomiendo contratar excursión con la agencia una vez allí, en lugar de por internet). Nosotros fuimos con una pequeña agencia local con un guía muy majo (¡el gran Luís!). Varios buses de pasajeros hasta un pueblo llamado Lindoia y luego un par de lanchas surcando las aguas de un afluente del Amazonas hasta el campamento base (una familia local). En total estuvimos cinco días en la selva en los que Luís nos llevó a lugares idílicos, hicimos excursiones en busca de jacarés, dormimos varias noches en plena selva con una hamaca y cocinando cosas ricas, visitamos una pequeña comunidad que nos dio açaí puro (hasta la fecha solo habíamos probado açaí na tigela, o sea en helado)... Fue una grandiosa experiencia.

Tabatinga

A casi una semana en barco (precioso viaje) desde Manaus se halla Tabatinga, justo en la Triple Frontera con Colombia y Perú. Esta ciudad del estado de Amazonas no deslumbra belleza, precisamente… Sin embargo, vale la pena parar por este rincón tan peculiar del planeta. Y es que allí hay concentradas tres culturas. Tres culturas muy diferentes. Basta con charlar con los habitantes de las poblaciones de cada país para darse cuenta: la propia Tabatinga, Leticia (Colombia) y Santa Rosa (Perú). Además, Leticia es una ciudad muy interesante con un puñado de atractivos para el viajero (incluidas incursiones a la selva).

 

Desde Santa Rosa salen barcos a Iquitos, un destino muy común entre los mochileros. Para seguir con esta ruta haz click aquí.  

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