BRASIL NORDESTE. PRIMERA PARTE: SÃO PAULO - SALVADOR DA BAHIA

Esta ruta puedes hacerla entera por la costa, pero recomiendo hacer una incursión interna para deleitarte con la Chapada Diamantina. Estos son algunos de los lugares más interesantes en que puedes parar en esta ruta:

 

-       Ubatuba/Caraguatatuba

-       Paraty y Trindade

-       Rio de Janeiro

-       Chapada Diamantina

-       Salvador da Bahia

Caraguatatuba y Ubatuba

Estos dos vecinos del litoral norte de São Paulo (170 km de la metrópoli), son un paraíso de playas interminables, solitarias y salvajes. Además de las playas de estos dos pueblos, tienes decenas de playas preciosas muy cerca. Frade, Itamambuca o Enseada son solo tres ejemplos de un paraíso de arena fina y mar. Puedes venir a relajarte como en cualquier otra playa. Pero lo suyo es también aprovechar el carácter único de la zona para hacer actividades: sus olas son ideales para surfistas intrépidos y sus bosques lo son para los caminantes aventureros. La Mata Atlântica es un bosque (o más bien selva) que discurre paralelo a estas costas (gran parte de los litorales de São Paulo y Rio). En esta zona, en concreto, hay una maravillosa trilha (sendero) que parte de Lagoinha (cerca de Maranduba, entre Caraguatatua y Ubatuba). Se llama Trilha das 7 praias y es una auténtica pasada. Date un paseo en el día o, mejor aún, pernocta con tu “barraca” en alguna de las playas. Es un lugar mágico.

 

Por último, comentar que esta área también cuenta con bonitas cascadas y espacios naturales cerca. Ven, está todo por explorar.

Paraty y Trindade

Otros dos destinos ideales para visitar las playas de tus sueños (esta vez en el estado de Rio). Algunas de estas extensiones de arena fina y dorada son: Praia do Cepilho, Cachadaço (Trindade), y, mi favorita, Praia do Sono. ¡Pero vamos, que hay cientos de playas! Y todas ellas rodeadas de la salvaje Mata Atlântica. En la playa de Trindade puedes caminar hasta unas piscinas naturales con piedras enormes en las que hay un túnel secreto que te lleva a un tobogán subterráneo que mola mucho.

 

Además, Paraty es una bonita ciudad colonial de calles empedradas y casas de colores ideal para pasear y disfrutar de los sabores brasileiros.

Rio de Janeiro

 Qué hacer en la ciudad carioca. O más bien la pregunta sería qué no hacer. Hay mil cosas para hacer en esta mítica ciudad, un clásico de Brasil. Por ejemplo:

-       Ir a las famosas playas de Copacabana, Leblon e Ipanema a relajarte (agua de coco o cerveza en mano, obviamente), pasear o hacer ejercicio (correr, yoga, etc), o, por qué no, ligar.

-       Visitar el Cristo Redentor (¡yo no lo hice!), una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno. Más que la estatua en sí (que en mi opinión es un poco chusta), lo mejor son las vistas. Eso sí, creo que es carete subir.

-       Subir al Pão de Açúcar. Puedes hacerlo todo en teleférico o parte andando y luego en teleférico. Yo recomiendo caminar un poco, pues te puedes encontrar por el camino con algún que otro simpático tití (pequeño primate). Las vistas de Rio desde el Pão de Açúcar son lo más.

-       Recorrer el barrio de Santa Teresa (y Lapa), en lo alto de una colina, donde no solo están las famosas escaleras (escadaria do Selarón), sino también una atmósfera artística y másauténtica (es solo mi opinión) que Ipanema, por ejemplo.

-       Ir a un partido al Maracaná, si eres futbolero/a. Yo no lo soy, pero fui (por hacerle un favor a un amigo) y me lo pasé genial. No sé si por el ambiente en sí (la gente lo vive a tope), o porque nos pimplamos una botella de cachaça.

-       Visitar alguna favela. Es interesante ver con tus propios ojos el modo en que viven en una favela. Son barrios pobres, muy caóticos, pero que no son tan diferentes de lo que mucha gente piensa: hay bares, escuelas, centros médicos… Y, sobre todo, gente como tú y como yo. Yo solo recomendaría una turística, como la favela Santa Marta. No creo que sea prudente meterte en un sitio peligroso.

Chapada Diamantina

Nossa, hay tanto que hacer… Este Parque Nacional del interior del estado de Bahia es un paraíso en las montañas, con cachoeiras, ríos de colores (¡hay ríos rojos!), cuevas, pueblos hippies… Lo mejor es que vayas y lo descubras por ti mismo. Y cuantos más días te quedes mejor. Algunos lugares que puedes visitar son:

 

Cachoeira da Fumaça. Es la segunda caída de agua más alta del país y, sobre todo, está en un entorno hermoso. Puedes visitarla desde arriba, tras una caminata de varias horas, o desde abajo, necesitando varios días de treking por una ruta.

Morro do Pai Inácio. Un pequeño monte con una vegetación muy curiosa y unas vistas del valle y otros montes sensacionales.

Lençóis. Un pueblo colonial en el corazón de la Chapada. Localización perfecta para recorrer diferentes puntos del Parque.

Vale do Capão. Una pequeña aldea hippie en la que hasta los niños llevan rastas. Conocerás gente buena onda, comerás rico y probablemente te toque algún evento o festival.

Salvador da Bahia

Sorria, estamos na Bahia!

 

Pues eso, poco más que decir. Todo son alegrías para el turista que visita las cálidas tierras de la capital de Bahia. Solo con ver a la bahiana de a pie (consideradas patrimonio cultural) ha valido la pena la visita. Estas mujeres con vestidos enraizados en la cultura africana pueden, además, vender artesanías locales y/o preparar rica comida bahiana, uno de los mayores regalos de la región (no se pierdan algunas de sus especialidades en “comida brasileira”).

Pero Salvador cuenta con muchos otros atractivos. A saber: sus calles empedradas; la arquitectura colonial; sus mil y una iglesias; algunos edificios y lugares simbólicos e históricos (entre ellos el Pelourinho); el Mercado Modelo, lleno de olores, sabores y colores; playas en los alrededores… Vale la pena venir a conocer esta increíble y variada cultura.

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