Chile patagónico y central, itinerario

Los varios miles de kilómetros que conectan Tierra de Fuego y Patagonia a la capital chilena son de infarto, con paisajes de todos los tipos que te puedas imaginar: hielo y glaciares, costas salvajes, montañas rodeadas de lagos, selva valdiviana, altos páramos, paisajes volcánicos… Y entre medias algunas de las ciudades más emblemáticas del país. Estos rumbos están llenos de lugares increíbles. Aquí vamos a hablar solamente de los que conozco personalmente, pero hay muchos otros que merecen una visita si se hace este itinerario. Por mencionar algunos de los más conocidos: Pucón y Parque Nacional Villarrica, Parque Nacional Huerquehue, Parque Nacional Conguillío, Parque Nacional Tolhuaca, Parque Nacional Laguna del Laja, Concepción... Todos ellos son lugares asombrosos. Estos son los que conozco de primera mano y de los que puedo hablar un poco más:

Parque Pingüino Rey (Porvenir)

Punta Arenas

Puerto Natales y Parque Nacional Torres del Paine

Coyhaique

Parque Nacional Queulat La Junta

Chaitén

Isla de Chiloé

Parque Nacional Puyehue

Valdivia

Santiago de Chile

Valparaíso y Viña del Mar

PARQUE PINGÜINO REY

La ruta por el Chile austral, el fueguino, tiene muchos rincones que te dejarán con la boca abierta. Empezando por las estepas y planicies del fin del mundo habitadas por intrépidos guanacos... Y siguiendo por el histórico Estrecho de Magallanes. Sin embargo, la mayoría de estos lugares son muy remotos y de difícil acceso (cuando no imposible). Uno de los lugares estrella para visitar en la Tierra de Fuego chilena es el Parque Pingüino Rey.

Chile tiene el honor de albergar la única reserva de esta especie de pingüino, la segunda de mayor tamaño (tras el pingüino emperador) que un mochilero puede permitirse visitar (el resto de pingüinos rey están en la Antártida). Por lo visto, estos pingüinos llegaron aquí hace unos años un poco como por accidente y decidieron asentarse… ¡Nos ha jodido, hasta Tierra del Fuego es un lugar cálido para una especie nativa de la Antártida! Vale la pena tomarse un día entero para maravillarse con estas majestuosas aves nadadoras en un espacio recóndito y único. Puedes venir tanto desde Ushuaia (carretera) como desde Punta Arenas (barco hasta Porvenir más bus a la pingüinera). ¡Ah, y llévate unos prismáticos!

PUNTA ARENAS

La capital de la provincia de Magallanes es la ciudad más poblada (alrededor de 120.000 personas) y cosmopolita de la Patagonia chilena. Esto se debe principalmente a su ubicación geográfica en pleno Estrecho de Magallanes (paso entre el Pacífico y el Atlántico), que la convierte en un punto estratégico, tanto en lo político, turístico y económico. Algunos puntos de interés son: la Plaza de Armas y su mercado de artesanías; el Cerro de la Cruz y sus vistas de la ciudad; la Reserva Ecológica Magallanes, con sus bosques de árboles “sureños”: lenga, coigue de Magallanes y ñirre (todos de la familia Nothofagus).

PUERTO NATALES Y PARQUE NACIONAL TORRES DEL PAINE

El destino estrella de la Patagonia chilena se llama Torres del Paine. Este Parque, accesible desde la localidad de Puerto Natales (interesante ciudad arropada en un entorno precioso), es una oda a los amantes del senderismo y la aventura. Montañas, valles, lagos, glaciares, ríos salvajes y puros provenientes de estos hielos monstruosos y azulados, bosques, prados abiertos… Todo eso te espera en un entorno en el que lo más popular son las Torres o Cuernos del Paine (picos). Entre la fauna, los más fáciles de ver son los guanacos y diversas especies de aves (águilas y cóndores entre ellas), pero si eres de los que tienen suerte quizás veas también armadillos, zorros, huemules (ciervo sur andino) y hasta pumas. El Parque se puede visitar con un tour guiado de un día (incluso desde El Calafate, Argentina), pero esto es caro y no es lo mismo. El mochilero puede ir por su cuenta perfectamente (a dedo o en bus desde Puerto Natales hasta la entrada) y adentrarse en esa naturaleza patagónica recorriendo alguno uno de los dos circuitos más populares: la O y la W.

Diferencias entre los circuitos

  • W: Más corto (80 km) y de menor desnivel (3000 m), toma de media unos 4 días.

  • O: Más largo (130 km) y de mayor desnivel (6000 m), toma de media unos 8 días.

En realidad, la W forma parte de la O. Yo no hice la O, pero por lo que he leído vale la pena hacerlo entero y no se necesita experiencia ni una forma física del otro mundo. Con la O, la variedad de paisajes será aún mayor y estarás más tiempo en contacto con esa naturaleza salvaje e increíble. La desventaja principal es que tendrás que cargar más peso (comida y ropa).

A lo largo del Parque hay campings (y albergues para los que no tengan tienda). Algunos campings no tienen costo (al menos allá por marzo de 2014), por lo que si tu presupuesto es ajustado trata de organizarte para acampar en ésos. De lo que no te librarás es del coste de la entrada, que es bastante carete (21000 pesos chilenos). Chilenos pagan menos (6000). Por el camino también encontraras algún albergue/hotel en el que sirvan comida y bebidas calientes para recuperar fuerzas y descansar un poco de las sopas de sobre.

En cuanto a la mejor época para visitar, guiándonos por el clima sería entre diciembre y febrero, pero, dado que en esas fechas se abarrota de gente, lo mejor es en marzo (abril igual ya es muy frío). Dos consejos finales. 1) Trata de cargar únicamente lo imprescindible, dejando el resto del equipaje en un hostel de Puerto Natales. 2) Para salir del Parque en la W (en la O vuelves al punto de partida) hay un trecho de unos 15 km adicionales que puedes hacer a pie en lugar de tomar el barco (muy caro). Y a disfrutar!

COYHAIQUE

La Patagonia chilena es muy extensa, pero gran parte es inaccesible. En los más de 600 km que hay entre Puerto Natales/Torres del Paine y Villa O’Higgins (fin de la carretera austral) no hay rutas. Si estás en la zona sur, Puerto Natales/Punta Arenas, puedes optar por tomar la ruta 40 en territorio argentino hasta el pueblo de Perito Moreno (que no el glaciar) y entrar en Chile por el paso Los Antiguos – Chile Chico. Otra alternativa es tomar un avión a Coyhaique, la población de mayor envergadura en esta sección media de la Patagonia. Sea como sea, ¡empieza la aventura por la carretera austral!

Coyhaique no tiene gran cosa, es una ciudad de paso para la mayoría de viajeros. Al sur de Coyhaique no conozco nada (tiene que haber lugares espectaculares, vírgenes e inexplorados), pero subiendo éstos son algunos de los sitios que sugiero al visitante.

PARQUE NACIONAL QUEULAT

Este Parque Nacional de la región de Aysén, cuenta con un ecosistema a caballo entre el bosque y la selva (abundan unas plantas que parecen lechugas gigantes). Su atracción principal es el Ventisquero Colgante: un glaciar del que "cuelga" una catarata. En la entrada al Parque hay un camping en el que puedes dormir con tu carpa o en un autobús muy chulo que se parece al Magic Bus de “Into the Wild”.

LA JUNTA

Bañada por el río Palena, yo siempre la recordaré porque mi hermano y yo nos quedamos atrapados en ella durante varios días teniendo que acampar, literalmente, debajo de un puente. Pero este pueblo de Aysén tiene, además, bellos parajes por los alrededores. Por ejemplo, uno puede visitar la Reserva Nacional Lago Rosselot (carretera de ripio).

CHAITÉN

Pueblo que lo tiene todo, mar y bosques/montaña, para el disfrute de todos. Al sur el Parque Nacional Corcovado (difícil acceso) y al norte el Parque Pumalín (55 km) y el Parque Nacional Hornopirén (145 km, y la ruta incluye un ferry). Sin embargo, no hace falta irse tan lejos para disfrutar de bellos paisajes. Por allí mismo, al alcance de los que no tienen vehículo, quedan bonitas playas y senderos.

Por otra parte, Chaitén es un puerto que te puede catapultar al inicio de la carretera austral (Puerto Montt, ferries casi a diario) y que te puede llevar a la grandiosa isla de Chiloé (ferries una o dos veces semanales a Castro).

CHILOÉ

Nota: Si bien el rumbo al norte puede continuarse por la ruta austral (carretera 7), en este itinerario indicamos este otro camino porque Chiloé es uno de los lugares más distintos y bellos de todo el país.

En este archipiélago te esperan paisajes marinos neblinosos, fauna costera (pingüinos, lobos marinos, nutrias marinas), rica gastronomía y misticismo. Leyendas e historias de brujos y barcos fantasma. Se puede llegar desde Puerto Montt (tomando el trasbordador en Pargua hasta el norte de la isla, cerca de Ancud) o desde Chaitén (ferry a Castro). El archipiélago está formado por la Isla Grande de Chiloé (180 km de largo x 50 de ancho) y un conglomerado de pequeñas islas frente a la cara este. En la cara oriental de la isla se concentran también la mayoría de poblaciones; la cara oeste (Océano Pacifico), por el contrario, es virgen y salvaje. Además de charlar con los simpáticos chilotas, estas son algunas de las cosas que uno puede hacer en su visita a Chiloé:

Alrededores de Ancud (norte). Aunque la ciudad no tiene gran cosa, goza de una zona costera salvaje y preciosa a pocos km al oeste. Disfruta de sus pingüineras, sus acantilados y sus espectaculares puestas de sol.

Castro. El bullicio de la capital de la isla contrasta con la tranquilidad del resto de Chiloé. Mercados de comida y artesanías, chilotas y viajeros de aquí para allá caracterizan esta pequeña metrópoli. La iglesia de San Francisco de Castro (plaza de Armas) es, cuanto menos, llamativa.

Cucao y Parque Nacional Chiloé. Esta pequeña comunidad a 60 km de Castro es la única frente al Pacífico y, además de algunos hechos interesantes (por aquí paso Darwin en sus viajes), constituye la puerta de entrada al Parque Nacional Chiloé, con algunos de los paisajes más hermosos de la isla. Los senderos que parten desde Cucao te permitirán contemplar bosques, dunas, mar, lagos... El Parque alberga fauna nativa, especialmente aves y mamíferos marinos, pero también algunos terrestres como el zorro chilote o de Darwin o el pudú (uno de los ciervos más pequeños del mundo). También pueden observarse caballos salvajes.

Achao. No pertenece a la Isla Grande de Chiloé, pero está conectada a la misma a través de un ferry que sale de Dalcahue de forma frecuente. Es fácil llegar y merece la pena. La atracción turística principal es la Iglesia de Achao, Patrimonio de la Humanidad al ser la iglesia más antigua del país (1730) construida en maderas por misioneros. Pero lo mejor reside en los bellos paisajes costeros y los mercados.

Islitas. Visitar alguna pequeña isla y penetrar en su cultura local. Obviamente no se pueden visitar todas las islas, y no es fácil (no hay servicios por lo general), pero vale la pena intentarlo. Puedes hablar con los lugareños en los puertos (yo lo hice en Achao) para que te lleven a alguna y conocer las raíces más auténticas.

PARQUE NACIONAL PUYEHUE

Una joya poco conocida y diferente (¡temática volcánica!) que se ubica entre la Región de Los Lagos y la Región de Los Ríos, no muy lejos de Osorno (80 km al este, cerquita de la frontera con Argentina). Forma parte de la Reserva de la Biósfera Bosques Templados Lluviosos de los Andes Australes. Como en otros Parques, el trekking es la actividad estrella, con paisajes de ensueño para recorrer con tus botas: bosques, ríos, lagos… ¡Y volcanes! Subir el volcán Puyehue es una excursión muy recomendable, en la que al coronar puedes ver los ríos de lava de la última erupción (2011) y tienes unas vistas de lujo del valle que acabas de dejar atrás. Puedes dormir (gratuitamente) en un refugio que hay al principio de la ruta y otro que hay justo al pie del volcán (se ve en la foto de arriba).

Pero este Parque ofrece también unas termas naturales para relajar músculos y mente. Al llegar a las Termas, verás primero un hotel y una piscina de aguas termales, pero lo mejor espera fuera. En plena naturaleza, unas pequeñas charcas que brotan del subsuelo te harán morir de placer en ese oasis. Estar sumergido en aguas calientes rodeado de esos frondosos bosques no tiene precio.

VALDIVIA

Ciudad universitaria con mucho encanto, historia y cultura, y donde destacan los lobos marinos que habitan en el canal. Si quieres ver lobos marinos de cerca nada de irte a la Patagonia… ¡Aquí los tendrás a dos palmos mendigando pescado en el canal! Cosas que se pueden hacer en Valdivia: admirar la artesanía (influencia mapuche) y degustar la gastronomía local en el Mercado Municipal y el Mercado de Niebla (población aledaña que merece una visita). ¡A comer marisco se ha dicho!; pasear por el centro y contemplar los edificios históricos; caminar por el paseo costanera (y observar los lobos marinos valdivianos); salir de fiestuki (mucha vida nocturna).

SANTIAGO DE CHILE

La capital chilena, con el telón de fondo de unos espectaculares Andes, es grande y cosmopolita. Es una buena parada para “descansar” de tanta naturaleza (sobre todo si vienes del sur). ¿Qué puede uno visitar en esta gran urbe? Alguno de sus interesantes museos: Museo de Arte Precolombino, Museo Histórico Nacional (ambos están en la Plaza de Armas), Museo de Artes Visuales…; el cerro Santa Lucia o el cerro San Cristóbal, desde los cuales se obtienen magnificas panorámicas de la ciudad; los mercados; la zona centro (Plaza de Armas, Plaza de la Constitución, Palacio de la Moneda…).

VALPARAÍSO Y VIÑA DEL MAR

Valparaíso, una ciudad portuaria bohemia que evoca arte y caos a partes iguales. Pasearte por las (empinadas) calles de Valparaíso, encajonadas entre el mar y los cerros, con grafitis, pintadas, estatuas y esculturas por doquier es un regalo en sí. Ese desorden artístico es lo que a todo viajero deja huella. Si te interesan las formas de vida alternativas aprovecha para conocer la ecoaldea Corazón de Agua, a las afueras de la ciudad.

Viña del Mar, por otra parte, es el vecino rico. El puerto y los edificios con grafitis quedan reemplazados por playas de arena, parques y casas “de bien”. No obstante, no es el mejor destino de playa (mucha gente). Si quieres ir a relajarte a la playa búscate una más al norte. Por cierto, cerca de Horcón hay una bahía en la que se permite la acampada libre.

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