Nordeste de Brasil, itinerario


Esta ruta por el Nordeste brasileiro es una delicia. Tanto a nivel cultural (mezcla de lo nativo, lo africano y lo colonial) como a nivel de naturaleza. Vas a pasar por playas maravilhooosas y por pueblos y ciudades muito bonitiiinhos (y montañas, cascadas, dunas…). Obviamente, hay demasiados lugares y yo no los conozco todos… Pero los que vas a ver en este itinerario merecen la pena TODOS.

Esta ruta puedes hacerla entera por la costa, pero recomiendo hacer varias incursión interna para deleitarte con algunos lugares espectaculares. Estos son algunos de los lugares más interesantes en que puedes parar en esta ruta:

Chapada Diamantina

Salvador da Bahia

Maceió

Maragogi

Recife y Olinda

Vale do Catimbau

João Pessoa y Jacumã

Natal

Parque Nacional de Sete Cidades

Jericoacoara

Barreirinhas y Parque Nacional dos Lençóis Maranhenses

São Luis y Alcántara

CHAPADA DIAMANTINA

Nossa, hay tanto que hacer… Este Parque Nacional del interior del estado de Bahia es un paraíso en las montañas, con cachoeiras, ríos de colores (¡hay ríos rojos!), cuevas, pueblos hippies… Lo mejor es que vayas y lo descubras por ti mismo. Y cuantos más días te quedes mejor. Algunos lugares que puedes visitar son:

Cachoeira da Fumaça. Es la segunda caída de agua más alta del país y, sobre todo, está en un entorno hermoso. Puedes visitarla desde arriba, tras una caminata de varias horas, o desde abajo, necesitando varios días de treking por una ruta.

Morro do Pai Inácio. Un pequeño monte con una vegetación muy curiosa y unas vistas del valle y otros montes sensacionales (foto arriba).

Lençóis. Un pueblo colonial en el corazón de la Chapada. Localización perfecta para recorrer diferentes puntos del Parque.

Vale do Capão. Una pequeña aldea hippie en la que hasta los niños llevan rastas. Conocerás gente buena onda, comerás rico y probablemente te toque algún evento o festival.

SALVADOR DA BAHIA

Sorria, estamos na Bahía! Pues eso, poco más que decir. Todo son alegrías para el turista que visita las cálidas tierras de la capital de Bahia. Solo con ver a la bahiana de a pie (consideradas patrimonio cultural) ha valido la pena la visita. Estas mujeres con vestidos enraizados en la cultura africana pueden, además, vender artesanías locales y/o preparar rica comida bahiana, uno de los mayores regalos de la región (no se pierdan algunas de sus especialidades en “Gastronomía Brasileira”).

Pero Salvador cuenta con muchos otros atractivos. A saber: sus calles empedradas; la arquitectura colonial; sus mil y una iglesias; algunos edificios y lugares simbólicos e históricos (entre ellos el Pelourinho); el Mercado Modelo, lleno de olores, sabores y colores; playas en los alrededores… Vale la pena venir a conocer esta increíble y variada cultura.

MACEIÓ

La capital de Alagoas es un monstruo de edificios altos y 1 millón de habitantes frente al mar más bello del mundo. Sus cálidas, transparentes y calmadas aguas son suficientes para venir a ver esta gran metrópoli “caribeña”.

MARAGOGI

Subiendo 125 kilómetros en el mapa, aún en Alagoas, llegamos a Maragogi, pueblo cerca del cual se extienden playas muy lindas. Una es Ponta do Mangue: una playa de cocoteros que se extiende hasta el infinito y más allá. A lo largo, ancho… ¡Y profundo! Y es que se da un fenómeno de mareas impresionante en este punto mágico de La Tierra. En su punto álgido, la marea baja tanto que puedes caminar cientos de metros (¡yo diría que incluso uno o dos kilómetros!) mar adentro. Hasta piscinas naturales entre arrecifes de coral. El snorkel y el buceo son dos actividades a juego con esa balsa de mar llena de peces (yo vi caballitos de mar y todo). Puedes pernoctar en la misma playa, en el camping do Savio (Jesus). Es un poco caro (creo que 30 o 40 reales por persona), pero date el capricho porque lo vale.

RECIFE Y OLINDA

De Recife (capital de Pernambuco) conocí la rodoviária y poco más. Es una ciudad grande y seguro que hay cosas que hacer. Su vecina Olinda es preciosa. Tanto, que esta ciudad colonial de calles empedradas y bonitas casas frente al océano es Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad. Algunos de los edificios que merecen tu visita son: el Convento de São Francisco, la Catedral Sé de Olinda, la Igreja do Carmo, o la Basílica e Mosteiro de São Bento. Pero, si hay algo único de Olinda, ese es su patrimonio artístico, presente en cada calle y plaza. Los amantes de la historia y el arte lo gozarán por aquí. Por último, Olinda es un buen lugar para celebrar los carnavales, menos famosos que en Rio pero con mucha tradición (o eso me dijeron mis amigos brasileiros).

PARQUE NACIONAL DO CATIMBAU

En el interior del estado de Pernambuco, en pleno sertão (una especie de desierto) y entre unos pocos valientes caipiras, se encuentra un Parque alejado de todo y sin explorar. Es el Parque Nacional do Catimbau, una extensión de tierras inhóspitas, montañas y formaciones geológicas que parecen de otro planeta (qué arte tiene el viento cuando quiere). El bioma, llamado caatinga, es único de esta región de Brasil. No se encuentra en ningún otro rincón del planeta. Ese debería ser motivo más que suficiente para venir. Pero, además, los amantes de la arqueología no tienen perdón si no se desvían hasta aquí, pues es el segundo sitio arqueológico a nivel de importancia en Brasil, con hallazgos de pinturas rupestres y ocupación prehistórica datados en por lo menos 6000 años. Una visita a este lugar tan increíble y seco a más no poder vale la pena. A pesar del desvió y a pesar del calor. Y es que es muy auténtico, algo que se ve en la población autóctona, que no está muy acostumbrada a recibir extranjeros.

JOÃO PESSOA Y JACUMÃ

João Pessoa, la capital de Paraíba, cuenta con bonitos edificios del periodo colonial. Pero, una vez más, lo realmente interesante está en los alrededores… O sea, las playas.

Jacumã queda a unos 25-30 km de la capital, y cuenta con playas sensacionales. Ejemplos son Coqueirinho y Tambaba (de las pocas nudistas del país). A la arena dorada y el agua transparente hay que sumarle unos acantilados alucinantes de telón de fondo.

NATAL

Esta gran ciudad, capital de Rio Grande do Norte, ofrece planes alternativos a la playa (que nos gusta mucho, pero de vez en cuando mola hacer también otras cosas). Caminar por el paseo marítimo de la mano de rascacielos; visitar el Parque das Dunas (o Bosque dos Namorados); visitar las dunas de Genipabu (hay gente que hace tours en camellos o en buguis, pero yo no lo apoyo); comer. Con respecto a esto último destaca el marisco y, en concreto, los rodízios de camarão (gambas). Es decir, comer todo el camarão que uno desee y (casi) de todas las maneras que uno imagine. Lee más en “Gastronomía de Brasil”.

PARQUE NACIONAL DE SETE CIDADES

Una parada que se sale de la ruta común que sigue todo el mundo, pero que vale la pena. Este Parque en el estado de Piauí, destaca por sus increíbles formaciones rocosas (muchas figuras: tortuga, elefante, indio, etc) de cerca de 190 millones de años de “vida”, así como por las pinturas rupestres. Se llama así porque tiene 7 grupos de rocas separados. Lo puedes recorrer en coche, bicicleta, o a pie. Yo recomiendo la bici, pues te dará tiempo a hacer muchas excursiones y es una manera diferente de visitar un Parque. En cualquier caso, un guía te acompañará al pasar la entrada, lo cual es una buena noticia porque te va a dar información muy chachi de la historia del sitio. En la entrada está el Hotel Fazenda Sete Cidades, con área de camping para el que quiera hacer noche en este bello paraje.

JERICOACOARA

Uno de los lugares más mágicos de Brasil está en Ceará. Sus playas, sus dunas, sus lagoas, sus puestas de sol, su atmosfera hippie... El paraíso señoras y señores. Los amantes del windsurf tienen aquí otra razón para venir. Vosotros podéis venir a combatir olas, que yo os espero tumbado en una rede flotando sobre agua cálidas y cristalinas.

BARREIRINHAS Y PARQUE NACIONAL DOS LENÇÓIS MARANHENSES

Barreirinhas es un bonito pueblo en Maranhão, que cuenta con uno de los mayores tesoros a nivel nacional (e internacional, añadiría yo): los Lençóis Maranhenses. Extensiones y extensiones de dunas que albergan piscinas naturales de aguas azuladas entre montículo y montículo de arena. Un espectáculo que, ya si lo ves en buen momento, la “época de chuvas” (lo mejor es entre marzo y octubre), te la has gozado amigo/a.

Otra excursión que puedes hacer por Barreirinhas es a Atins (vía fluvial) y Tutóia (carretera). Son pueblos de pescadores muy pintorescos que, además, son puerta de entrada de sendos deltas: río Preguica y río Parnaíba, respectivamente. Atins, en particular, es una visita muy recomendada por su aislado emplazamiento, y porque por el camino vas a ver cosas variadas: playas remotas y desiertas, algún faro chulo, una isla llena de capuchinos… (introducidos)

SÃO LUIS Y ALCÂNTARA

La capital de Maranhão merece tu visita sí o sí. ¿Qué ofrece?Pues, sobre todo, arte/arquitectura colonial y ritmos y musicalidad: ¡a tope con el reggae! Esto fue muy sorprendente, pues no tenía ni idea cuando llegué allí. La gente baila reggae a todo volumen en las discotecas y en las calles. ¡Y se montan rodas de reggae en lugar de samba!

Además, sus alrededores son muito bacaaanas. No hace falta irse muy lejos en realidad. Al otro lado de la Bahía de San Marcos queda Alcântara, pueblo al que se accede únicamente en bote. Es una pequeña y preciosa aldea donde se come muy bien. Aprovecha tu visita para charlar con los lugareños. Muy auténticos estos destinos, donde aún no ha llegado el turismo masivo.

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