Merak y Telera: mi primer viaje en bici con mi perra


Hola!!! Mi nombre es Merak y esta historia es acerca de un pequeño viaje en bicicleta que hice hace un tiempo atrás con Telera (labrador), junto con mi amiga Anna (catalana) y su perra Nuska, o Nutella para los cuates (schnauzer). El viaje lo hicimos en la Península de Yucatán, de Cancún a Isla Blanca. Apenas son unos 60 km de ida y vuelta. Este fue el primer viaje que hicimos con Telera y Nu juntas para probar el tráiler que compré para la bici y ver cómo sería hacer un viaje más largo en un futuro.

EL EQUIPO

Alforjas:

Las alforjas son de un viaje de hace unos años atrás, ya están en los últimos días de su vida pero lo están dando todo hasta el último momento.

Remolque:

El carrito lo compré por internet por unos 2500 pesos, la capacidad es para dos niños y un peso máximo de carga de 40 kg, suficiente para llevar a una labrador de 24 kg y un schnauzer de 7kg, más su equipaje para un día.

Equipaje:

Casa de campaña para dos personas, toallas para los 4, fuego sólido (alcohol en gel, se puede comprar en cualquier Oxxo) , utensilios de cocina, traje de baño, repelente de mosquitos, saco de dormir, comida para las niñas, muuuuucha agua , y muchas ganas de pedalear.

EL RECORRIDO

Nuestra idea era pasar un par de días en la naturaleza con nuestras niñas, pero en México sobretodo las zonas demasiado turísticas tienen la desventaja de que hay pocos accesos públicos a la playa y los que hay no permiten perros :( . Así que cansados de dejar a nuestras compis en casa montamos un plan alternativo con y para ellas. Buscamos un lugar apartado y público, no explotado por el turismo, llevamos todo lo necesario para cocinar y dormir. Autosuficiencia 100%. El viaje lo hicimos en octubre, el clima es bastante bueno en Cancún en estas fechas, hace calor pero es soportable comparado con el verano. Bueno, después de varios días planeando nuestra escapada, por fin llego el gran día. Telera había hecho un par de viajes cortos en el remolque y parecía agradarle.

Pero justo este día cambió de opinión e hizo el viaje un poco más interesante (complicado). Aunque la playa solo está a 30 km de Cancún, ella se agobió gran parte del camino. Salir de la ciudad fue fácil, ya que era similar a los viajecitos que habíamos practicado, pero después de una media hora, Telera ya no aguantaba estar dentro y se quería bajar todo el tiempo para correr al lado de la bici. Esa actividad también la hacíamos a menudo y la disfrutaba mucho pero por desgracia había tramos en los que era peligroso para ella, ya que eran carreteras muy transitadas. Solo nos quedaba la opción de "obligarla" a subir al remolque, pero la muy terca insistía en bajarse, y la lucha siguió así varios km más. Mientras Anna y Nu nos miraban con una cara de “¿qué les pasa a estos dos?” aquí he de decir que Anna y Nu ya habían viajado por muchos lugares en el mundo, en avión, barco, tren, etc. Nuska es una perrita muy acostumbrada a todo tipo de situaciones, entiende muy bien lo que se le pide en cada momento. Podéis pinchar en este enlace para ver sus aventuras. Telera, en cambio a sus 5 años solo conocía Cancún, no me tomé el suficiente tiempo para enseñarle a viajar en carrito y a ella le pareció un poco extraña toda esa situación, por tanto, no se sentía muy cómoda. Pero nunca es tarde para comenzar y las ganas las teníamos. Seguimos avanzando lentamente con Telera corriendo algunos kilómetros y en el carrito otros tantos.

Por fin llegamos a Isla Blanca muy cansados pero felices. El lugar era increíble, había un silencio y una oscuridad solo posibles en un punto perdido lejos de la humanidad. Podíamos observar la vía láctea sobre nuestras cabezas y algunas estrellas fugaces nos alegraban la noche (junto con 1 millón de mosquitos que nos hacían sentir vivos). Y todo esto lo disfrutamos junto con nuestras compañeras inseparables. Había valido la pena. Montamos el campamento y después de un chapuzón en la laguna, cenamos y a dormir.

Al día siguiente teníamos que volver a Cancún. Como pasa siempre, el viaje nos tenía preparada una sorpresita. Después de un par de kms el enganche del remolque falló y ya no había forma de seguir, y todavía estábamos a unos 28 km de Cancún. Estábamos casi a punto de entrar en pánico, eran las 6 de la tarde, empezaban los mosquitos a activarse, no había nadie por esos lugares y no teníamos celular para pedir ayuda alejados de la civilización… Pero siempre hay gente dispuesta a ayudar (y un universo muy generoso con la suerte), por lo que decidimos pedir aventón y en poco tiempo ya estábamos en una camioneta los cuatro con las bicis y el remolque.

APRENDIZAJE

  • Tomarse el tiempo necesario y la dedicación para familiarizar al perro al remolque y hacer de esto un momento agradable para él. NO OBLIGARLO NUNCA.

  • A veces es necesario gastar un poco más en equipo especializado. Yo optaría por un remolque para perro y no para niños. Sí, son más caros pero están hechos y pensados para eso, a mi remolque tuve que estarle haciendo adaptaciones además de que al ser uno de los “baratos” falló en el viaje de vuelta.

  • Mochilear con tu perro es duro, pero es increíble. Vale la pena el esfuerzo porque la recompensa es inigualable.

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