Viajar con perro en México


México, junto a Estados Unidos y Canadá, es el país por el que más tiempo he pasado con Cocaí y, por tanto, del que más conocimiento tengo a la hora de sacar conclusiones de lo que significa viajar, y vivir, con tu can por aquí.

Vamos a dividir esta sección en tres partes, correspondientes a las tres etapas de nuestra experiencia mexicana. Hablaremos en cada una de ellas del trayecto realizado, la duración del mismo, y los medios de transportes utilizados. Luego, ya a nivel general, describiré los apartados de alojamiento, establecimientos, otros, papeles y valoración.

1. PENÍNSULA DE YUCATÁN Y CHIAPAS

TRAYECTO

Madrid – Cancún – Puerto Morelos – Playa del Carmen – Tulum – Akumal – Felipe Carrillo Puerto – Bacalar – Reserva de la Biosfera Calakmul – Escárcega – Emiliano Zapata – Palenque – PN Palenque – Misol Ha – Cascadas de Agua Azul – Vuelta a Escárcega – Champotón – Campeche – Mérida – Progreso – Chichén Itzá – Cancún – Playa del Carmen – Cancún – Monterrey.

DURACIÓN

Tres semanas.

TRANSPORTE

Bus. Solo desde Cancún hasta Playa del Carmen (y de Playa del Carmen a Cancún a la vuelta), aprovechando la jaula (Cocaí viajó en bodega). También nos dejó subir una combi/furgoneta de pasajeros en el trayecto Emiliano Zapata – Palenque (Coqui viajó conmigo), así como en varias pick-ups (camionetas de pasajeros) de las zonas aledañas a Mishol Ha y Cascadas de Agua Azul. ¡En la zona de Chiapas puedes intentar subir a los buses, seguramente más de uno te diga que no hay pedo!

Estas camionetas son muy comunes en la sierra/selva entre Palenque y Ocosingo, Chiapas

Dedo. Una vez dejamos la jaula en Playa del Carmen iniciamos la aventura a dedo. Hubo partes que se dieron bien y otras que no tanto. Esa es la norma común cuando uno viaja de este modo. Por lo general es más difícil viajar a dedo con tu perro en México que, por ejemplo, en EEUU o Canadá. En breves un post sobre viajar a dedo en México.

Coqui refugiada en la sombra mientras yo pedía ride

2. MONTERREY COMO PUNTO BASE

TRAYECTO

Monterrey – El Salto (Zaragoza)

Monterrey – Ciudad Victoria

Monterrey – Querétaro - Guanajuato

Monterrey – Saltillo – Cuatro Ciénagas

Monterrey – Puebla – Cholula – Oaxaca – Santa María del Tule – Mitla – Hierve el Agua – San José del Pacífico – Puerto Escondido – Laguna Manialtepec – Puerto Suelo

Monterrey – Real de Catorce

Monterrey – Sierra regia

DURACIÓN

4 meses.

TRANSPORTE

Coches de amigos. Sobre todo, con Pepe, con quien fuimos a lugares como El Salto, Ciudad Victoria o Real de Catorce, además de hacer excursiones de uno o dos días por la hermosa sierra regia. También fuimos con unos amigos a Cuatro Ciénagas desde Saltillo (a Saltillo llegamos a dedo) y a Guanajuato (desde Querétaro) con Vero.

¡Rumbo a Guanajuato! (Coqui estaba en mis pies)

Blablacar. Enhorabuena a todos los viajeros perrunos que quieran conocer México, porque van a tener un buen aliado en Blablacar. Yo lo veo especialmente útil para salir de grandes ciudades, como puede ser Ciudad de México, la propia Monterrey o Guadalajara. Primero porque es en las ciudades donde más complicado resulta pedir ride, y segundo porque es de donde más viajes de Blablacar salen. La aplicación de coche compartido llegó al país de los tacos y el tequila (y tantas otras cosas) hace un par de años. A mí me vino debuty durante mi etapa de estudios en Monterrey, ya que viajar a dedo no me era muy viable a la hora de querer llegar a tiempo a las clases. Así fuimos a Puebla y a Querétaro (y volvimos desde estos lugares a Monterrey). Funciona muy bien, aunque es cierto que aún no es tan popular como en Europa, por lo que no hay tantos viajes publicados. Pero irá a más, estoy seguro.

Volviendo a Monterrey tirando de BlaBlaCar

Coche de alquiler. Cuando vino mi amiga María alquilamos un coche en Puebla y recorrimos diferentes lugares de Oaxaca. Nada de política anti perros de la empresa de alquiler.

Viajar con coche propio se agradece de vez en cuando

3. DE NORTE A SUR Y DE SUR A NORTE

TRAYECTO

Monterrey – Huasteca Potosina – Papantla – El Tajín – Casitas – Puerto de Veracruz – Tlacotalpan – Catemaco – Puerto Ángel – Mazunte – Zipolite – Puerto Escondido – Parque Nacional Laguna de Chacahua – Marquelia – Zihuatanejo – Playa Linda – Morelia – Santuario de la Mariposa Monarca – Pátzcuaro – Tzintzuntzan – Guadalajara – Tepic – Mazatlán – Hermosillo – Bahía Kino – Nogales - Arizona

DURACIÓN

40 días.

TRANSPORTE

Blablacar. Lo usamos para salir de Monterrey hacia la bella Huasteca Potosina. También en el trayecto Morelia – Guadalajara. Intentamos luego salir de Guadalajara con la aplicación, pero no conseguimos nada para las fechas que necesitábamos.

Dedo. La mayor parte del trayecto la hicimos a dedo. Todo el viaje por los pueblos y zonas naturales de la Huasteca Potosina, casi todo Veracruz de norte a sur, partes de Oaxaca, Guerrero y Michoacán, el largo tramo de Guadalajara a Culiacán, y de Hermosillo hasta la frontera con los States. Fue toda una aventura.

Pidiendo ride por el norte de Sonora

Bus. Algún autobús nos dejó subir. Por ejemplo, en un tramo desde el interior de Oaxaca a la playa, de la entrada del Parque Laguna de Chacahua a Marquelia y, el más largo e importante, de una gasolinera cerca de Culiacán a Guaymas. La excursión al Santuario de la Mariposa Monarca también la hice en buses, pero dejé a Cocaí en Morelia con un amigo.

Gracias a este autobús que hizo la vista gorda avanzamos varios cientos de kilómetros hacia el norte

Coches de amigos. El hermano de mi estimado profesor Gabriel me dio una vuelta por algunas zonas de Veracruz y me llevó hasta Tlacotalpan. Con mi amiga Aydalith y sus amigos fuimos a Bahía Kino desde Hermosillo.

ALOJAMIENTO

Fue un viaje muy largo y con varias etapas distintas. Hicimos de todo un poco.

Alquiler. Pasamos tres meses de alquiler en una casa en Monterrey. La casita de Ernesto.

Casas de amigos. Nos alojaron varios amigos en el camino: Marisol (Playa del Carmen), la familia de Pepe (Ciudad Victoria), Andrea y Fersa (Puebla), el hermano de mi profesor Gabriel (Puerto de Veracruz; también nos consiguió techo para una noche en casa de un amigo suyo cerca de Tlacotalpan), Miriam (Guadalajara), Aydalith (Hermosillo).

¡En casa de Andrea, en Puebla!

Couchsurfing. Solo lo hicimos tres veces, pero las tres funcionó que te cagas. El patrón fue el mismo para las tres ocasiones, escribiendo unas horas antes de ir y recibiendo respuesta afirmativa de inmediato. No solo fueron rápidos, sino también excelentes personas. Tuvimos tres increíbles hosts, a cada wey más chingón. El primero fue Pepe, que nos recibió en Monterrey al llegar de Cancún. Nos quedamos una semana… ¡Y luego casi un mes antes de irnos definitivamente de la ciudad! El segundo fue Richard que nos acogió en Guanajuato por tres noches. Estuvo padre porque tenía la casa llena, todos viniendo para las Fiestas Patrias. El tercero fue Eder, con el que nos quedamos en Morelia una semana, incluido el Año Nuevo.

En casa de Pepe y Tecate

Cocaí en casa Eder y sus pequeñas diablillas

Couchsurfing espontáneo. Es decir, sin la aplicación. Gente que conocimos en el camino y nos ofreció techo, o un trozo del jardín donde poner la carpa. Por ejemplo, en Emiliano Zapata (crazy story aquí… ¡lean mis diarios!) o la Huasteca Potosina con Estephany y su familia. Pero si alguien se llevó la palma fue la familia Ortegón, quienes nos rescataron de la carretera y nos adoptaron por casi una semana en Mérida.

Conocer personas como estas es lo mejor de viajar

La mamá de Estephany nos despide de su casa

Camping. Acampamos en las tres partes del viaje mexicano. Tanto en lugares habilitados para ello (camping como tal) como en otros que no (incluyendo playas, bosques, plazas de ciudades y hasta gasolineras). En la “primera parte” pusimos la tienda en Puerto Felipe Carrillo, Bacalar, Calakmul, Mishol Ha, Cascadas de Agua Azul, una gasolinera en algún lugar entre Escárcega y Champotón, y Cancún. En la etapa con base regiomontana acampamos en lugares como El Salto, Real de Catorce, Cuatro Ciénagas, Puerto Escondido y varios paraderos de la sierra regia. En la tercera usamos muchísimo la tienda: la Huasteca, Casitas, Catemaco, Mazunte, Zipolite, Puerto Escondido de nuevo, Chacahua, Marquelia, Playa Linda, una gasolinera en algún lugar entre Guadalajara y Tepic, y Mazatlán, Mi experiencia me dice que acampar es seguro, a pesar de todo lo que se escucha. Estoy ecribiendo un post sobre viajar con tienda en México.

Acampando en la palapa de una familia de Marquelia, Guerrero

Habitaciones: Puerto Morelos, Campeche, Santa María del Tule (quesería), Oaxaca, Papantla, Zihuatanejo. Es difícil encontrar alojamientos de este tipo que admitan mascotas. De hecho, en la mayoría de estos que nos quedamos ni siquiera admitían, pero hicieron excepciones o me dejaron durmiendo Cocaí fuera de las habitaciones (en Campeche, por ejemplo, durmió en el patio).

Hostel: San José del Pacifico.

En el hostel de San José del Pacífico nos sentimos muy cómodos. Cocaí pudo dormir en la habitación

LOCALES DE COMIDA Y OTROS ESTABLECIMIENTOS

En los establecimientos va a depender del dueño. En general, en las taquerías y puestos callejeros no suelen poner objeciones, pero en bares y restaurantes sí. En estos últimos normalmente te permitirán dejar al perro fuera, atado. Esto varía también entre ciudades y zonas rurales, siendo éstas mucho más permisivas por norma general. De cualquier modo, tendrás que ideártelas sea como sea, pues uno no puede dejar escapar los sabores mexicanos. ¡Es delito!

A esta taquería de San José del Pacífico vinimos a ponernos las botas tres o cuatro veces (¡y a tomar chocolate Oaxaca!)

A esta palapa playera (Casitas, Veracruz) no solo nos dieron la bienvenida a perra y humano, sino que nos deleitaron con este rico plato de pescado con sus tortillas. En plena playa sabe aún mejor... ¡Ñam!

En cuanto a tiendas y centros comerciales no me queda muy claro. Yo solía ir a un centro comercial que quedaba al lado de mi casa en Monterrey y estaba todo bien, pero es solo un ejemplo que no puedo extender a la norma. Vamos, que sí podrás en algunos lugares y otros no.

OTROS

Es común que puedas acceder con tu perruno a zonas de naturaleza, incluso aquellas que implican zonas de elevada biodiversidad. Así, Coqui estuvo en lugares como Bacalar, el Parque Nacional Palenque (no en la zona arqueológica), las cascadas de Misol Ha y de Agua Azul, las dunas de yeso de Cuatro Ciénagas, la Reserva Ecológica de Nanciyaga en Catemaco, Hierve el Agua, o el Parque Nacional Lagunas de Chacahua, además de otros sitios en la sierra de Nuevo León. Además, vi perros en el Santuario de la Mariposa Monarca (al cual Cocaí no vino, se quedó descansando).

Jugando bajo el majestuoso paisaje de Hierve el Agua

María y Cocaí en Bustamante, Nuevo León

También podrás llevar a tu buddy a muchas zonas del litoral. Nosotros hemos disfrutado de las playas en muchos lugares, especialmente en Veracruz, Oaxaca y Guerrero, que es donde más turismo de playa hemos hecho. Jamás nos dijeron nada. Sin embargo, en las zonas más turísticas sucede lo contrario. Cancún tiene vetados a los perros en todas las playas a la redonda. Tienes que irte hasta el km 32 de la zona hotelera para encontrar la única playa dog-friendly (también admiten gatos y hurones por si tu buddy es un gatuno o un huronuno). Playa del Carmen también prohíbe el acceso de mascotas, pero basta con que te vayas a las playas de al lado, que además están vacías. Solo tienes que caminar por la playa un par de kilómetros y ya tienes tu propio paraíso caribeño. En cuanto te sales un poco de la zona turística no te dicen nada. De todos modos, si quieres disfrutar de playas caribeñas lo mejor es que no vayas ni a Cancún ni a Playa del Carmen. Ve a pueblos más pequeños y menos turísticos (por ejemplo, Puerto Morelos).

Playa dog-friendly en Cancún, kilómetro 32

Xcalacoco, a pocos pasos de Playa del Carmen

Fuera de los sitios más turísticos tu perro tendrá playa para aburrir. Como esta en el litoral de Guerrero

Por otro lado, tu perro no podrá culturizarse con las antiguas civilizaciones. Los yacimientos arqueológicos no permiten el acceso a animales de compañía. Siempre hay excepciones, como por ejemplo El Tajín (¡única civilización precolombina que presenció Cocaí!), en Veracruz, pero lo normal es que no os dejen. Cocaí NO pudo entrar en Tulum, Calakmul, Palenque, Chichén Itzá, Mitla o Tzintzuntzán. En cada ocasión el plan para poder ver yo estos sitios fue distinto. Dejar a Coqui en casa de un amigo, dejarla en el coche, pedirle a un amigo que se quedase con ella fuera (o hacer la visita del sitio arqueólogico por turnos), o dejarla al cuidado de una familia o negocio local (puedes pedirlo como favor o, mejor aún, prometiéndoles que comerás en su restaurante una vez finalizada la visita o, incluso, darles dinero por el dog-sitting), fueron las estrategias que llevamos a cabo.

Qué majetes estos Totonacas, que me permiten visitar su arqueología y sus misterios

En cuanto a hacer excursiones o tours, mi experiencia me dice que son bastante permisivos en el país. Nosotros hicimos varias excursiones. Una fue a la Reserva Ecológica de Nancyaga de Catemaco, para lo cual una barca nos atravesó toda la laguna Catemaco hasta la Reserva, y allí nos quedamos en un camping. En realidad, el tour era solo lo de la barca, lo otro lo hicimos por nuestra cuenta. También hicimos un recorrido en lancha por unos manglares y playas de los alrededores de Casitas, Veracruz. Otra excursión fue en la Huasteca, de rollo multiaventura. Implicaba partes en bus y partes en una barca de remos. Además de Cocaí iba otro perro en la barca.

Tour a las Cascadas de Tamul con esta simpática familia. (Foto proporcionada por Issablea Aguilar)

Por último, mencionar que de mi experiencia de moverme por la ciudad de Monterrey con perro descubrí las aplicaciones de Uber/Cabify (como taxis particulares, mucho más baratos). No te suelen poner pegas. Solo me ocurrió una vez que el conductor que vino a buscarme se largase, el resto siempre me llevó. Estas aplicaciones funcionan también en otras grandes urbes como Ciudad de México o Guadalajara. En transporte público imposible.

PAPELES

Me pidieron documentación al aterrizar en Cancún y, en el mismo aeropuerto, los trabajadores del Servicio de Agricultura y Ganadería rellenan una ficha. Todo bien, muy relajado. Además, como te van a pedir los papeles en las fronteras, recomiendo vacuna de la rabia y de otros virus letales como el parvovirus (especialmente para cachorros y perros jóvenes). Hay muchos perros callejeros.

VALORACIÓN

Hemos vivido y viajado por México durante 6 meses. Solo en Canadá hemos estado durante más tiempo. Considero que dispongo de abundante información para hacer una valoración bastante realista de lo que supone viajar con perro en este país, así como para dar consejos a futuros viajeros. En general, podríamos decir que México no es el lugar más fácil para viajar con tu perro. Tanto el tema del transporte como el del alojamiento actúan como grandes obstáculos.

En México, al igual que en la mayoría de países, es complicado viajar en transporte público, a menos que dispongas de una jaula o estés en áreas rurales, donde puedes probar suerte. Sin embargo, la buena noticia es que está Blablacar que, aunque no te va a llevar a todo sitio que desees (no es mágico tampoco) es una herramienta que te va a ser muy útil. Viajar a dedo con perro en México mola mucho, pero también hay que reconocer que es duro. Primero porque la gente desconfía por el tema del narcotráfico y segundo porque, aunque les gustan los perros la cultura canina no es igual, por lo general, a la que puedan tener muchos países de Europa o los EEUU. Mucha gente no concibe que alguien se lleve a su perro de viaje y hay resistencia a meterle en un coche (en todo caso en el montacargas). ¡Necesitarás armarte de paciencia y tener una actitud positiva para hacerlo más llevadero! En cualquier caso, ahí tienes esas dos opciones, que puedes incluso combinar como hice yo, haciendo algunas partes a dedo y otras con Blablacar.

En cuanto al alojamiento, tampoco es fácil encontrar habitaciones dog-friendly. En zonas rurales será más fácil. Lo que sí parece que funciona bien es Couchsurfing y no solo te ahorrarás un dinero, sino que conocerás unos weyes de putísima madre. Por otro lado, siempre nos quedará la carpa. En México hay vía libre para acampar prácticamente donde quieras: bajo la palapa playera de una familia, en la montaña o el bosque, en una plaza de un pueblo, en una gasolinera… Una tienda es el mejor consejo que te puedo dar (para cualquier destino perruno, no solo México): siempre estará ahí para sacarte de un apuro en una situación difícil (ej. no encuentras nada en la ciudad) y te dará libertad para irte unos días de excursión al monte o a donde sea. Nunca me sentí en peligro acampando en territorio mexicano. En todo caso me sentí arropado por sus habitantes.

En resumen, los pros y contras:

  • Pros: Disponibilidad de Blablacar como forma de viajar (especialmente útil entre grandes ciudades). Couchsurfing funciona muy bien (aunque yo solo lo hice tres veces, que funcionó perfecto, muchos amigos míos coinciden conmigo). Libertad para acampar prácticamente donde quieras.

  • Contras: Difícil conseguir rides. No muchos alojamientos que admitan perros. Muchos perros callejeros (mejor cuidados que en otros países, pero aun así las pulgas y demás están a la orden del día). Estrictos en el acceso a Parques Nacionales y, especialmente, a sitios arqueológicos.

  • Grado de dificultad para viajar: 7.

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