Viajar a dedo con perro


Viajar con perro es algo hermoso... Pero difícil. El mayor obstáculo junto con el alojamiento es el transporte.

A menos que dispongas de coche o que tu perro sea lo suficiente pequeño como para entrar escondido en tu mochila… Nosotros no cumplimos con ninguna de las dos cosas, y solemos viajar a dedo. Hay más alternativas, que puedes ver pinchando en este post, pero a nosotros nos gusta esta forma de viajar, aun con los obvios inconvenientes. Ahora veréis por qué.

Índice

Preparativos: antes de ponerse en ruta

Valoración: por qué hacerlo

PREPARATIVOS: ANTES DE PONERSE EN RUTA

Estos son algunos consejos útiles para cuando vayas a ponerte en la carretera con tu perro:

Buenas condiciones climatológicas. Días templados siempre mejor que extremos. Elegir siempre, en la medida de lo posible, jornadas de clima agradable, ni muy frías ni muy calurosas. Sobre todo si tu ritmo de viaje es lento. Siempre será mejor ponerse en la carretera un día más tarde y disfrutar del autostop.

Abrigarle... O refrescarle. Si hace frío tener a mano algo para abrigar a tu peludo. Si hace calor, puedes mojarle la cabeza y cuerpo continuamente. Si hay sombra es mejor que espere ahí mientras tú pides ride.

Hidratación. Ponerle siempre un cuenco con agua a tu amigo cuadrúpedo. A menos que haya bebido recientemente. Cuando viajas a dedo nunca se sabe si una alma salvadora va a llegar en dos minutos o en cinco horas. Es importante que tu perro disponga de agua, sobre todo si estás de viaje por algún lugar caluroso.

Tratar de conseguir un ride lo más rápido posible. Tu perro se puede aburrir mucho, horas y horas quieto sin hacer nada. Un cartel y una buena actitud siempre ayudan. Ver más consejos para conseguir ride más fácilmente en el post "Trucos para tu ride".

VALORACIÓN: POR QUÉ HACERLO

Veamos algunas razones por las cuales viajo así y quiero animar a otros viajeros perrunos a alzar el pulgar “on the road”:

Siempre juntos. Tu perro será feliz al estar siempre a tu lado. Tanto en la carretera, como en el vehículo altruista. Probablemente te ocurra alguna vez que pare una camioneta y la persona al volante solo deje montar a tu perro detrás. Si crees que puede pasarlo mal en soledad puedes hacer dos cosas: ir detrás tú también o esperar otro ride (esto no lo recomiendo, a menos que sea un país o zona en la que sea fácil que os lleven a ti y a tu perro).

Rapidez consiguiendo ride. Muchas veces es más fácil conseguir ride con perro que sin él. Mucha gente me ha preguntado que si no es muy difícil que la gente pare a causa de mi perra, y la verdad es que no suele ser el caso. Aunque es cierto que en algunas culturas los perros pueden producir rechazo, hay varias razones por las que más gente podría detenerse a echarte un cable si te ven en compañía de un perro:

  • Da más confianza

  • Países súper dogfriendly. En todos lados hay quien ama a los perros, pero hay lugares en que se pasan. Nosotros lo hemos apreciado mucho en USA y Canadá.

  • Hace gracia. Sobre todo si la vistes para la ocasión ;)

Conocer bellas personas. Lo que más me gusta de viajar a dedo es que tienes la suerte de conocer a las más valientes y generosas personas, dispuestas a llevar a un extraño a cambio de nada. Pero si encima haces autostop con tu perro, los que os lleven serán con casi toda seguridad amantes de los animales y, en especial, de los perros. Tu perro obtendrá chuches y mimos y tú tendrás la oportunidad de conocer esa gente extraordinaria. El dicho viajero “el viaje son las personas” se lleva a la máxima en este caso.

Una aventura increíble. Mendigar por un ride puede ser duro, pero lo que no se puede negar es que el camino estará más lleno de aventuras que nunca. Nosotros hemos vivido muchas: desde ver osos cruzando la carretera, hasta conocer personas que nos han acabado invitando a sus casas. Es mejor que lo experimentes en tus propias carnes.

Viajes más largos. El viajar al modo pedigüeño te supone un ahorro importante, lo que se traduce en una aventura más prolongada. Nosotros hemos viajado así durante meses en Sudamérica y durante año y medio en Norteamérica. De no ser por nuestros pulgares no habríamos durado ni la mitad “on the road” (y nunca mejor dicho). O sí, pero trabajando más en el camino.

Valorar más las cosas. La comida, el buen tiempo… Y, sobre todo, cada destino alcanzado. ¡Todo sabe mejor cuando uno ha sudado la camiseta! En serio, puedes llegar con tu coche a varios destinos y ver muchas más cosas, pero nada se compara a viajar de este modo. Verás menos (lugares), pero los disfrutarás el triple.

Escribí un post con algunas de las historias más increíbles y bonitas que me han pasado viajando a dedo con Cocaí. Si las queréis ver solo tenéis que hacer click aquí, o pinchar en el post que está a continuación.

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