Ecuador continental, itinerario


La gran ventaja para el viajero que visita Ecuador es que todo está cerca y puede organizarse con la gorra un viaje que abarque un poco de todo: selva amazónica, montañas andinas, playas pacíficas. Es decir, el escenario soñado para el mochilero. Sin necesitar muchos días (¡si los tienes mejor eh!), y sin grandes esfuerzos, puedes recorrer este bello país dándole oportunidad a estas tres culturas que compiten por ser la favorita de los visitantes. Lo cierto es que las tres son ganadoras.

El viajero tiene que explorar la recóndita y llena de vida selva amazónica; el viajero tiene que penetrar en los Andes, casa de ciudades y pueblos bellísimos, impresionantes montañas y volcanes, lagos y cascadas, bosques nubosos; y el viajero tiene que recorrer en paralelo el Pacífico para acercarse a la cultura costeña, llena de preciosas playas, manglares y gente abierta y divertida. Estas tierras tienen el honor de haber albergado a las primeras civilizaciones propiamente dichas en territorio sudamericano (hace más de 11.000 años). También es el lugar en el que Francisco Pizarro pisó el continente por vez primera, antes de iniciar la destrucción inca. Ven a conocer a sus simpáticas gentes, comer rico (las espectaculares culinarias de Manabí y Esmeraldas esperan tu paladar) y a dorarte en la ruta costera del Spondylus. Muchos lugares a destacar en esta ruta:

Vilcabamba

Loja

Parque Nacional Podocarpus

Cuenca

Parque Nacional Cajas

Guayaquil

San Pablo

Montañita y Olón

Puerto López y Parque Nacional Machalilla (incluye Isla de la Plata)

Puerto Cayo

Canoa

Mompiche y Portete

Esmeraldas y alrededores

San Lorenzo y Reserva Ecológica Manglares Cayapas Mataje

Quito

Otavalo y alrededores

Mindo

Parque Nacional Cotopaxi

Circuito Quilotoa

Baños

Tena

Misahuallí

VILCABAMBA

Si entras por Perú es muy recomendable el Paso de La Balza, porque este recorrido consta de paisajes fantásticos, poco explotados – selva alta, verdes montañas, páramos… –, bellas ciudades y pueblos, y gente maravillosa. Vilcabamba es la primera parada. Sobre un bello y tranquilo valle reposa este pueblo, conocido por los altos índices de edad que alcanzan sus paisanos. Por ello, a ese valle se le conoce también como el Valle de la Longevidad. No se sabe qué parte es verdad y qué parte es mito, pero la realidad es que muchos vilcabambenses han tenido vidas de más de 100 años. Probablemente la paz que emana de sus bosques y ríos, el fabuloso clima y el ritmo de vida relajante juegan un papel benéfico para la salud.

Aquí se viene principalmente a descansar y desconectar caminando por los alrededores (hay lindas montañas y un río que rodea la ciudad) así como a conocer viajeros de muchos rincones del mundo. Pero hay otros planes adicionales interesantes, como ir a la parte sur del Parque Nacional Podocarpus o visitar alguna fábrica de panela (foto de arriba), un dulce que se hace con caña de azúcar (hay varias fábricas por ahí cerca).

LOJA

Bonita ciudad universitaria, de arquitectura colonial, en un entorno precioso de montaña ya cercano a la selva. La capital de la provincia homónima posee algunos atractivos que la hacen merecedora de una visita: sus calles y edificios señoriales, sus bonitos parques, el arte y la música que nacen en cada esquina… Y su cercanía al increíble Parque Nacional Podocarpus (sección norte).

PARQUE NACIONAL PODOCARPUS

Esta zona protegida de enorme biodiversidad (a caballo entre la montaña y la selva) tiene tres puertas de entrada: desde Vilcabamba (acceso sur), desde Zamora (oriente), y desde Loja (norte). Los sectores norte y sur se encuentran a mayor altitud, con un hábitat predominante de montaña boscosa, mientras el oriental alberga las verdes tierras bajas. Yo conocí el norte, pero todos los sectores son recomendables. El Parque cuenta con muchos senderos (algunos de unos pocos kilómetros, otros más largos) que te transportarán por potentes ríos y cascadas (¿hay algo mejor que un baño de estos?) y selva montañosa de la buena (o sea, bien frondosa). Existen lugares para acampar e incluso algún que otro refugio.

Nota. El podocarpus es la única especie de conífera nativa del Ecuador.

CUENCA

Una de las ciudades más bellas de Sudamérica (la Atenas de Ecuador). Su espectacular Centro Histórico, su riqueza cultural, su mezcla del hoy y del ayer, de arte colonial e indígena, su rica gastronomía, su enclave en plena Cordillera de los Andes, sus alrededores de cuento… El viajero tiene que venir a la capital de la provincia de Azuay para descubrir su historia, arquitectura, museos, sus habitantes y sus alrededores (saliendo de Cuenca siguiendo el cauce del propio río Tomebamba, sin ir más lejos). Cabe mencionar las ruinas incaicas de Ingapirca, pintorescos pueblitos y aldeas indígenas y, sobre todo, naturaleza a raudales. Destaca el Parque Nacional Cajas.

PARQUE NACIONAL CAJAS

Bienvenidos al alto páramo, donde uno camina a ras del cielo, las inhóspitas tierras no dan vida a muchos árboles y, sin embargo, la vegetación es apasionante (plantitas y flores increíbles de colores a ras de suelo), hay cuerpos de agua desperdigados por todas partes y las aves son las (casi únicas) protagonistas. Si bien este Parque es enorme y posee multitud de rutas, la mayoría son de difícil acceso, tras recorrer carreteritas de tierra (si estás interesado en hacer cierto trekking en concreto te tocará hacer dedo hasta el inicio del trail, pues no hay transporte público).

La mayoría de los mortales nos contentamos con explorar el Parque de la manera más sencilla: recorriendo la carretera que lo atraviesa por el norte, conectando Cuenca y Guayaquil. Además de los miradores que se encuentra uno, en el trayecto queda el Centro de Visitantes, a los pies de la Laguna Toreadora, desde donde parte un sendero circular de unos 7 u 8 km. Es una caminata apasionante que te lleva a subir montañas desde las que se obtienen vistas inigualables de ese ecosistema de páramo, atravesar bosques de quinoa (el árbol de papel), bordear pequeñas lagunas donde conviven juncos y diminutos pájaros y, lo mejor de todo, respirar casi en soledad ese aire puro. Al lado del Centro de Visitantes hay un interesante museo sobre la geología y biología del Parque. Cerca de Toreadora sale otra ruta más larga en dirección sur en la que puedes hacer acampada libre.

GUAYAQUIL

La ciudad más habitada del país, y capital de la provincia de Guayas, aunque no fue una parada en mi itinerario (solo estuve en la terminal de buses), posee algunos puntos interesantes, y si vienes desde Cuenca rumbo a la ruta costa tendrás que pasar por aquí. Disfruta de su malecón de casi 3 km frente al río Guayas, sus mercados callejeros (como La Bahía), las vistas de la ciudad que se obtienen desde el Cerro Santa Ana, y de los salerosos guayaquileños.

SAN PABLO

Pequeña comunidad pescadora en la provincia de Santa Elena cuyo encanto principal es que no recibe turistas. Todos saltan de Guayaquil a Montañita, olvidándose de poblaciones auténticas como esta por el camino. Aquí tendrás ocasión de contemplar cómo viven de la pesca (tanto saliendo a pescar en bote, como en los puestos de mariscos y pescados en la calle) y entablar conversaciones y compartir con los lugareños. La playa está llena de pelícanos, gaviotas y fragatas.

MONTAÑITA Y OLÓN

La cuna de la locura y los personajes se llama Montañita, un pueblito turístico sobre una bonita playa en el que se reúnen todos (people from all over the world). Si lo que buscas es conocer gente, reír y pasarlo bien (o surfear) este es tu sitio. ¡Pero cuidado: nos encontramos ante una trampa en la que muchos quedan atrapados más de lo que desearan! Su atmósfera relajada y, sobre todo, los nuevos amigos que encuentres probablemente harán que quieras quedarte más tiempo “vagueando” y “privando”. Una pena, ¿no? Si lo tuyo son las artesanías este es un buen destino para establecerte unos días/semanas, ya que van y vienen muchos viajeros.

Por otro lado, si lo que buscas es paz, su vecina Olón (se puede llegar a pie desde Montañita) te recibe con los brazos abiertos. Este pueblo encantador es la cara opuesta: allí casi todos son locales y su extensa y dorada playa se halla vacía para ti… Como puedes ver en la foto de arriba.

PUERTO LÓPEZ Y PARQUE NACIONAL MACHALILLA

Este lindo pueblo (provincia de Manabí) metido en una bella bahía es la principal base para visitar el único Parque Nacional de la región costera en Ecuador. Esa es su atracción estrella y lo convierte en una etapa obligada en la ruta del Spondylus, pero además el propio pueblo es fantástico, con una bonita playa, unas acogedoras calles donde se ofrece rica comida y unos habitantes muy risueños. Perfecto para relajarse unos días.

El Parque destaca por su ecosistema exótico de bosques secos, sus recónditas extensiones de arena amarilla, su mar cabreado en océano abierto y apaciguado (y transparente) en áreas recogidas, sus acantilados con vistas espléndidas, y su enorme variedad de fauna: pelícanos, piqueros de patas azules, fragatas, ballenas (de junio a octubre), delfines, tortugas, peces de todos los colores (en las formaciones coralinas) y hasta monos aulladores y osos hormigueros en la parte interior más selvática. A lo largo de la costa hay repartidas algunas aldehuelas de pescadores.

Varias secciones del Parque destacan por su popularidad:

Playa de los Frailes. Es una excursión muy bonita que empieza a pocos kilómetros al norte de Puerto López. Se sigue un sendero que atraviesa el bosque seco avanzando hacia el mar, se pasa por algunos acantilados con panorámicas para enmarcar (foto de arriba) y, finalmente, se desciende a nivel del mar disfrutando de varias playas con muy poca gente. Puedes acampar en la arena.

Isla de la Plata. Una excursión imprescindible para los amantes de la naturaleza y de la fotografía (observación de fauna muy de cerca) que parte desde Puerto López en bote (hay varias agencias que operan este circuito) y dura todo el día. Hay que rascarse el bolsillo, pero las ballenas que te escoltarán por el camino y las colonias de fragatas y piqueros que veas en el peñón lo valen con creces. La jornada termina con un snorkel en un arrecife de coral próximo a la isla, nadando entre tortugas y peces.

PUERTO CAYO

Justo al norte de las inmediaciones del Parque Nacional Machalilla queda este pueblito de pescadores de la provincia de Manabí, en el que apenas ha llegado el turismo. Lo mejor: su hermosa y poco transitada playa (genial para acampar) y el poder vivir desde dentro la verdadera cultura costeña. Muy rica la comida.

CANOA

Encantadora y tranquila población de calles de arena, con unos pocos negocios (habitaciones y de comida, más que nada) y una larga playa. El paraíso para descansar. Dormir en la arena, pasear por la playa (al final de la misma se erigen unas rocas gigantes), hacer un poco de yoga/meditación, o charlar con los lugareños y viajeros son los pasatiempos perfectos aquí. Puedes pasar la noche en una habitación o con tu carpa en la playita.

MOMPICHE Y PORTETE

Lugar mágico sobre la costa de la provincia de Esmeraldas. El ambiente desenfadado que se respira en la villa, su alegre población, los cocoteros, las olas espumosas, la brisa marina… Harán que te descalces desde el minuto uno y pasees libre por sus calles de tierra. La playa del propio pueblo es hermosa, pero lo es más aún la que queda tras el cerro, a una corta caminata. Es una playa de arena negra y brillante (parece que tiene purpurina), custodiada por paredes de acantilados y una espesa vegetación. Además, es nudista, ¡para los que nos gusta bañarnos en bolas!

La isla de Portete, separada de tierra firme por un mini estrecho (hay que cruzarlo en barca), es fascinante: hogar de una pequeña comunidad, se halla llena de palmeras por todas partes, es lugar de anidación de varias especies de tortugas y sus aguas se iluminan en las noches más oscuras (fenómeno de la bioluminiscencia del plancton). No todo es perfecto: hay un hotel monstruoso de los del tipo todo incluido al inicio de la comunidad. No obstante, basta con caminar un poco por una playa que se extiende por kilómetros para tener la playa y el océano enteros para ti.

ESMERALDAS Y ALREDEDORES

A medida que uno sube en el mapa costero ecuatoriano uno va encontrando una población cada vez más negra. A partir de Esmeraldas la comunidad es afroecuatoriana en su inmensa mayoría, un aliciente para el viajero, que no se querrá perder esta magnífica cultura llena de ritmos. Y precisamente música y bailes no le faltan a la capital de la provincia homónima, que por las noches llena hasta los topes todos los bares del malecón. Disfruta de la fiesta con estas almas tan marchosas.

Aparte de vida nocturna, Esmeraldas ciudad no ofrece demasiado por hacer (pasear por sus calles y poco más). Hay que alejarse unos kilómetros para encontrar pintorescas villas y salvajes playas. Algunos lugares cercanos y de fácil acceso son Atacames (bulliciosa, como su vecina), Súa, Same y Tonchigüé (tranquilos).

SAN LORENZO Y RESERVA ECOLÓGICA MANGLARES CAYAPAS MATAJE

Pueblo que parece que se cae a pedazos en el extremo norte de la costa del país, cerquita de Colombia ya. Por aquí no pasan muchos viajeros, pero es uno de los puntos que más recomiendo a todos, porque tiene las dos cosas primordiales que busca uno en un viaje mochilero: cultura local (no contaminada por el turismo) y diferente (población negra, que contrasta con la blanca, indígena y criolla del resto del país), así como paisajes descomunales (y diferentes). Un manglar gigante, el mayor manglar que yo haya visto hasta la fecha. Desde el muelle de San Lorenzo salen barcas a Limonales, siguiendo un recorrido fantástico por aguas salobres en el que se divisan diversas especies de aves (garzas, fragatas, etc). Puedes quedarte en la aislada Limonales charlando con los locales y probando platos típicos o penetrar un poco más en el manglar. Tienes que hablar con los barqueros para que te lleven a comunidades perdidas y otros puntos de interés.

OTAVALO Y ALREDEDORES

Uno de los imperdibles en tu aventura andina esta pequeña ciudad de la provincia de Imbabura. Su sello distintivo es su magnífico mercado de productos nativos (especialmente textiles), uno de los mercados artesanales indígenas más impresionantes de todo el continente. El Mercado de Otavalo en la Plaza de los Ponchos está lleno de formas, colores y aromas, el lugar perfecto para comprarse un par de calentitos (y baratos) jerséis de alpaca y probar rica comida local.

El otro punto fuerte de Otavalo son los bellísimos alrededores. Hay mucho por hacer a muy pocos kilómetros, aquí algunos de ellos:

Lagunas de Mojanda. A más de 4000 msnm se encuentra este estratovolcán (Mojanda) lleno de sorpresas acuáticas. Hasta tres lagunas “crecen” en sus cráteres: Karikucha (la más grande), Yanakucha y Warmikucha. El paisaje tipo páramo es una maravilla y hay senderos varios para patear la zona.

Laguna Cuicocha. Otra laguna volcánica de escándalo, esta vez a “tan solo” 3000 msnm. Al estar a menor altitud, la vegetación (el paisaje) es muy diferente, más verde en general y con arbustos más altos y flores coloridas. Hay un camino que bordea la caldera.

Cascada de Peguche. Bonita cortina de agua en un entorno boscoso por el que discurre un senderito muy cuco para caminar.

QUITO

La capital del país (así como de la provincia de Pichincha) es una joya arquitectónica a casi 3000 msnm que destila grandiosidad e historia (fundada en 1534) en cada plaza, iglesia y recoveco de la Ciudad Vieja. Es una de las ciudades más bellas que he conocido, quizás por la curiosa mezcla entre lo colonial y lo nativo; las amplias plazas, casi siempre hogar de una espectacular iglesia, templo, basílica o catedral, y las estrechas callejuelas, sedes de elegantes casas y negocios con fachadas bien conservadas; el enclave en que se encuentra, rodeada de cumbres nevadas (entre ellas el Pichincha). Quizás por todo ello fuese la primera ciudad del mundo (junto a Cracovia, Polonia) en ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco (1978).

Todo esto lo puedes hacer en Quito: patearse el centro histórico en busca de tesoros arquitectónicos; subir la loma del Panecillo, en pleno corazón del Centro Histórico y ofrecedor de vistas fabulosas; entrar en alguno de los 60 museos que alberga; ir al Monumento a la Mitad del Mundo y ser testigo de interesantes actividades y hechos sobre el ecuador (por ejemplo, ver cómo el agua de un inodoro gira en una u otra dirección estando al norte o al sur de la línea ecuatorial); ir de excursión a las montañas de los alrededores. Además, la capital ecuatoriana goza de una ubicación espléndida, a muy poca distancia de imperdibles del país como Otavalo (norte), Mindo (oeste), o el Parque Nacional Cotopaxi (sur).

MINDO

Si lo tuyo son los pájaros, o las mariposas, o las plantas este es tu lugar. El Bosque Protector Mindo Nambillo da vida a más de 500 especies de aves, 90 especies de mariposas y 170 variedades de orquídeas, por poner varios ejemplos. Paseando por los mágicos bosques nubosos, rebosantes de vida, tendrás la ocasión de ver diferentes especies de colibríes, gallitos de las rocas, y mucho más. Existen además por la zona varios mariposarios y orquidarios. El Área de Bosque es muy extensa, con excursiones varias. Una muy popular es la que te lleva en tarabita (funicular) sobrevolando el frondoso bosque hasta un sendero que empieza bajando una ladera y luego discurre en paralelo a un río (el río Mindo), pasando por bonitas cascadas y pozas en las que refrescarte.

Por otra parte, el pueblito de Mindo está muy bien, muy agradable para pasear por sus calles y relajarse.

PARQUE NACIONAL COTOPAXI

El primer Parque Nacional del Ecuador continental da cobijo a uno de los volcanes más emblemáticos de Sudamérica: el Volcán Cotopaxi. Este cono nevado perfecto de 5897 metros es el segundo punto más alto del país (tras el Volcán Chimborazo) y uno de los volcanes activos más altos del mundo ¡Ahí es nada! Esto unido a los paisajes inhóspitos que lo acompañan son merecedores de una visita. La mayoría de los visitantes no sube hasta la cima, sino hasta una estación/refugio que queda a menos de una hora a pie del aparcamiento. Pero, si te decides, no te preocupes, que no es un ascenso tan largo, pues se empieza la travesía desde una altitud ya muy alta (de hecho, es el ascenso más popular que existe en Ecuador). Dependiendo de tu estado de forma, toda la subida puede llevarte entre 5 y 9 horas (más otras 2 o 3 de bajada). Lo que sí es fundamental es ir bien preparado, ya aclimatado a la altura y con buenas botas para la nieve. Y después el premio: un cráter redondo de medio kilómetro de diámetro del que salen vapores de bienvenida y una panorámica desde lo más alto (casi) de Ecuador.

CIRCUITO QUILOTOA

Foto tomada por Julia Sevillano

Se trata de un recorrido alucinante entre pequeñas comunidades andinas (algunas con ferias de mercados) cuyo elemento estrella es el volcán Quilotoa, con una laguna de un brillante verde turquesa ocupando su cráter. Se puede caminar alrededor de su perímetro, admirando esta belleza desde arriba, e incluso se puede descender hasta el nivel del agua por una ladera. Aunque esta es la excursión que todo viajero que se acerque debe hacer, si te has quedado con ganas de un buen trekking por estas tierras únicas tienes a tu disposición unas cuantas en la Reserva Ecológica Los Illiznas (que toma el nombre de unos picos gemelos), que combina ecosistemas de páramo y de bosque nublado.

Los pueblos por los que se pasa en el Circuito Quilotoa son: Latacunga (capital de la provincia Cotopaxi), Saquisilí, Zumbahua, Quilotoa, Chugchilán y Sigchos. De todos ellos, los más bonitos para recorrer y/o pasar la noche son Saquisilí, un encantador pueblo andino famoso por su “Mercado de los Jueves”, y Chugchilán, circundado por hermosos parajes para perderse.

BAÑOS

Este popular asentamiento situado a los pies del volcán Tungurahua recibe a viajeros que buscan sensaciones opuestas (o ambas): desde descanso y relajación en sus balnearios y centros de masaje hasta turismo multiaventura haciendo rafting, tirolina o puénting (entre otros). Además, se ubica en el final de los Andes y el principio de la Amazonía (o al revés), recibiendo viajeros que quieren cambiar de aires en sus respectivas aventuras ecuatorianas. Lo cierto es que es un lugar en el que todos paran porque hay mucho que hacer. Sobre todo en los alrededores. La mejor manera de explorar sus bosques, ríos y cascadas es en bicicleta (hay muchas agencias en el pueblo que las alquilan). Hay varias excursiones chulas por allí, siendo quizás la más popular la conocida como Ruta de las Cascadas.

Es un descenso de unos 15 kilómetros por la carretera que lleva a Puyo, finalizando en la cascada estrella: el Pailón del Diablo. El paisaje es una pasada, con espesos bosques nubosos a ambos lados y siguiendo en paralelo el cañón del río Pastaza (el mismo que se puede descender en aguas bravas). Aunque no son muchos kilómetros, la excursión merece un día entero, pues hay muchos altos en el camino: miradores varios que ofrecen vistas de cascadas cayendo por el verde de la montaña; tarabitas (funicular) que te cruzan al otro lado del río (más virgen y salvaje), por donde puedes caminar en busca de plantas exóticas, observar pajarillos o sentarte junto a un riachuelo a comer; canopys (tirolinas) que sobrevuelan el cañón y te harán sentir como Supermán; puestos de bebidas, frutas y otros alimentos para recargar energías… Al final se llega al inicio del sendero en picado que te lleva al estruendoso Pailón del Diablo (la bici hay que dejarla arriba). La vuelta a Baños puedes hacerla en bici también, pero al ser cuesta arriba casi todos la hacen en unas camionetas grandes que te llevan a ti y a tu amiga de dos ruedas.

TENA Y ALREDEDORES

La capital de la provincia de Napo descansa sobre la selva. ¡Bienvenidos a la Amazonía! Aquí puedes disfrutar de la cultura de una ciudad en medio de la jungla y, sobre todo, explorar algunos de los bellos lugares que la circundan. Dos sitios que merecen mucho la pena (y no son muy conocidos) son:

Las Cavernas de Jumandy. Aquí puedes bañarte en una piscina de aguas de la tierra y meterte con un guía por cuevas acuáticas en busca de estalactitas, estalagmitas y otras formaciones geológicas con paradas para darse un chapuzón en ríos y cascadas subterráneos. Se puede llegar en taxi hasta la entrada.

El Gran Cañón. Apasionante ruta que atraviesa una comunidad rural muy auténtica y penetra en la tórrida selva. Lo mejor de esta excursión es su potente río partiendo en dos la jungla y, sobre todo, unas pozas mágicas de agua cristalina encajonadas entre altas paredes de las que cuelgan lianas y florecen plantas gigantes. Parece el mismo Edén. No hay nadie y es ideal para bañarse como viniste al mundo (foto de arriba).

PUERTO MISAHUALLÍ

Pueblo en mitad de la jungla especializado en ofrecer tours a la selva (hay unas cuantas agencias). Uno de sus curiosos distintivos son los monos que habitan en la propia comunidad, compartiendo la plaza y las calles principales con los lugareños y turistas. Las excursiones a la selva son un poco a tu medida, de un día a una semana (o más si quieres). Si tu presupuesto es reducido no te vayas más de tres días.

No es fácil el avistamiento de fauna, así que no cuentes con ver muchos animales, mas allá de algunos pequeños primates, caimanes, insectos (termitas, arañas, mosquitos) y aves varias. Pero cuenta con vivir una experiencia emocionante y distinta, subiendo por laderas de selva, surcando ríos en canoa, acampando, durmiendo en hamaca o en pequeñas cabañas en plena selva, visitando comunidades indígenas… Y escuchando los sabios consejos de tu guía, así como geniales historias.

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