Equipaje perruno para mochileros

08/03/2017

A la hora de viajar con perro uno necesita pensarse muy bien qué es lo que va a llevar para su buddy. Si uno tiene coche propio no se hará tan necesario escatimar en peso, pero si viajas mochila al hombro sin ningún tipo de transporte sí. Es decir, lleva solo lo justo y necesario. Aquí te muestro, por un lado, lo que cargo yo y, por otro, otros útiles perrunos que en mi caso no cargo pero que sí veo útiles. Todo dependerá de tu tipo de viaje, de las características de tu perro, etc.

 

Nota: ¡Desde agosto de 2017 Coqui ya tiene sus alforjas! Ha sido todo un acierto, no solo porque ella ahora me ahorra unos kilos a la espalda cargando su propia comida, sino porque ha tenido también un efecto secundario: a la gente le hace gracia ver un perro mochilero con todas las letras y nos dan rides más rápidamente.

 

¡¿Pero esto qué es lo que é?! (Primera foto de Cocaí con las alforjas)

 

 

COSAS PERRUNAS QUE CARGO

 

Comida de perro (y premios). Es lo que más pesa. Cuando viajo suelo cargar bolsas de 2 o 3 kg y las llevo en la mochila. Cuando estoy una temporada en alguna ciudad compro bolsas grandes (10-20 kg). Por cierto, en lugares muy dog-friendly no te extrañe que algún que otro lugareño te obsequie con comida o premios para tu perro. 

 

En Port Renfrew llegaron los Reyes Magos Perrunos para Coqui. Y es que se portó muy bien este año de viajes, todo sea dicho

 

Botella de agua. Suelo llevar una botella pequeña, de 0.5 litros, pero esto va a depender de dos factores: la cantidad de agua que bebe tu perro (por ejemplo, Cocaí no bebe mucho) y el lugar donde estés viajando. Así, no es lo mismo si de antemano sabes que vas a pasar unos días por una zona desértica a que la zona sea un bosque lleno de ríos (donde tu perro puede beber directamente de ellos y donde puedes aprovechar para rellenar su botella). También la forma en la que estés viajando: si eres un hiker de corazón le darás más actividad a tu perro y le harás sudar, por lo que deberás cargar más agua (a menos que sea una zona abundante en agua).

 

Cacharros para comida y agua. Yo llevo dos, uno para cada cosa.

 

Y los llevamos a todas partes

 

Bolsas para los excrementos. En países como los EEUU o Canadá puedes hacerte con ellas en casi cualquier parque. Si estás viajando por algún país o zona en la que no hay esa costumbre de ofrecer bolsas a los dueños de perros puedes utilizar cualquier bolsa de plástico o incluso papel. Pero, por favor, recógelas. Es la manera para que la sociedad se vaya haciendo más abierta hacia los perros.

 

Collar y correa. Dos imprescindibles. El collar lo llevará puesto gran parte del tiempo y la correa te la puedes echar al cuello para no perderla. Recomiendo que le pongas una chapita en el collar con tu número de teléfono en caso de que se pierda. 

 

Collar antipulgas. Hay varias marcas, a mí la que mejor me funciona es Scalibor, que tiene duración de 6 meses y vale para pulgas, garrapatas y el mosquito de la Leishmania. Cocaí lo llevó hasta que se terminó la eficacia. Luego le he ido dando tratamientos desparasitantes en el veterinario cada varios meses.

 

Productos de higiene. ¡Hay que lavarse de vez en cuando! Yo llevo una pastilla de jabón neutro para perro (mejor que cargar un bote de champú) y un cepillo de dientes

 

Fue intenso, pero me siento genial: ¡ya no huelo a perruna!

 

Toalla. Una toalla se hace necesaria. Yo la llamo la toalla multiusos porque, además de para secar a tu perro después de una ducha, puede venir bien para: secarle después de un baño en un río o en el mar, secarle después de una tormenta, ponerla en el asiento de un coche que te da ride (si se pone tiquismiquis el conductor), secar y limpiar la tienda cuando ha estado lloviendo… Vamos, un imprescindible casi al nivel de la comida o la correa.

 

Documentación. Llevo un pequeño estuche donde va su pasaporte europeo con todas las vacunas y desparasitaciones en regla, así como otros papeles que me puedan servir (controles que ha pasado en veterinarios, fronteras…). Esto siempre lo llevo en mi mochila en la que guardo las cosas importantes y que no suelo quitarle el ojo. Perder la documentación y hacer todos los trámites puede ser un auténtico martirio.

 

Saco de dormir. No es un imprescindible, pero Cocaí ha usado el saco de verano que utilizaba yo en zonas cálidas como México cuando ha coincidido que teníamos dos sacos en nuestro poder (por ejemplo, al entrar en las tierras gélidas de USA y Canadá). ¡Eso cuando no me ha quitado el de invierno, que no es tonta y sabe lo que es bueno! Pero vamos, que esto de tener dos sacos no ha sido muy común. Lo mejor es que, si hace mucho frío, metas a tu perro contigo en el saco. Llevar dos sacos es un poco tontería. 

 

Aquí tenemos a Cocaí apoderándose de mi saco

 

Juguetes. Cuando nos estamos moviendo suele tener solamente un juguete (“Rana”). Cuando estamos en un sitio asentados por un tiempo o viviendo, como en Monterrey o como ha sido en diversos puntos de Canadá, tiene más. No es una perra muy juguetona con juguetes, es más de jugar con otros perros, pero a veces la veo mordisqueando alguno.

 

Para qué quiero un juguete teniendo cocos esperándome en la playa

 

 

OTROS QUE NO CARGO PERO QUE PODRÍAN SER ÚTILES

 

Impermeable perruno. Siempre he encontrado ridículo que los perros lleven ropa. Pero desde que he estado en lugares extremadamente lluviosos, como la costa de Oregon, mi percepción ha cambiado. Un impermeable puede ser una buena idea para lugares donde llueve mucho y donde es difícil secar a tu perrete. Estas son algunas de las fotos en las que Cocaí llevó un impermeable improvisado (todavía me descojono cuando veo estas imágenes).

 

En Harris Beach campground

 

Coqui con cara de perra esperando un ride bajo la lluvia

 

Abrigo de perro. Parecido a lo anterior. En lugares de Utah y Arizona me pensé seriamente si debía comprarle algo a Cocaí para calentarle el cuerpo. La veía temblar a la pobre. Utilicé en alguna ocasión una especie de bufanda-braga que me regaló una pareja.

 

Alforjas. Es una buena idea, para que al menos colabore portando su comida y su agua. A veces me mosquea cuando vamos caminando, yo cargado hasta los topes y ella para arriba y para abajo libre como el viento. ¡Qué morro Coqui!

 

Cocaí se probó estas alforjas perrunas en un veterinario de Playa del Carmen, México

 

Cama/colchoneta. No creo que sea un indispensable y mucho menos si viajas de mochilero (peso innecesario). Pero si viajas en coche la puedes llevar y tu perro lo va a agradecer. En mis viajes de mochilero solo la porté cuando fui a los Pirineos franceses y porque el viaje de ida iba en coche. Aquí os dejo una foto. También la hemos llevado cuando hemos ido de viaje familiar a la playita.

 

Cocaí acostada en su cama tras una larga jornada en los Pirineos corriendo por las montañas

 

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