Viajar con perro en Perú


Disfrutamos juntos de muchas aventuras y paisajes como éste, en el Parque Nacional Huascarán

Nota 1. Hay que tener en cuenta que en los primeros países Cocaí era una cachorra (pocos kilos), por lo que era más fácil que ahora, que pesa entre 22 y 24 kg (dependiendo de si se pone glotona).

Nota 2. En realidad fueron dos partes. La primera fue del viaje en sí, y la segunda fue puro trámite hacia territorio chileno para tomar un avión de vuelta a casa.

TRAYECTO 1: NORTE PERÚ

Empezamos en la frontera amazónica con Brasil y Colombia, bajamos hasta las irreales montañas del Parque Nacional Huascarán y subimos hacia Ecuador, pasando por La Balsa. Este fue el recorrido y los lugares que visitamos:

Leticia (Colombia) - Santa Rosa - Iquitos - Nauta - Yurimaguas - Cascada Ahuashiyacu (Área de Conservación Regional Cordillera Escalera) - Tarapoto - Cascada Huacamaillo - Laguna Azul - Vuelta a Tarapoto - Moyobamba - Laguna Pomacochas - Pedro Ruiz - Cocahuaico - Cocachimba - Catarata Gocta - Vuelta a Cocahuaico - Cohechán - Huaylla Belén - Vuelta a Cohechán - San Miguel de Cruzpata - Sarcófagos de Karajía - Cohechán de nuevo - Chachapoyas - Tingo - Kuelap - Leymebamba - Celendín - Cajamarca - Chiclayo - Pimentel - Trujillo - Chan Chan - Huanchaco - Vuelta a Trujillo - Huaraz - Caraz - Parque Nacional Huascarán - Huallancas - Vuelta hacia el norte: Trujillo - Chiclayo - Jaén - La Balsa (Ecuador).

DURACIÓN

1 mes.

TRAYECTO 2: DE LIMA A TACNA

Fue una paliza de viaje. En ese momento ya había adquirido la jaula y Cocaí hizo todo el recorrido en ella en bodega. Más lo que le quedaba a la pobre en la parte chilena… Hasta Santiago.

DURACIÓN

3 días.

TRANSPORTE

El transporte fue pan comido hasta Cajamarca. Después se complicó.

Río

De Santa Rosa a Iquitos en barco grande y sin necesidad de llevar a Cocaí en ninguna caja o jaula. Libre como los humanos. De hecho había otro huésped que no solo llamó la atención a Coqui sino a mí también: un saimirí (primate de la selva amazónica). Aunque tenía dueño (sí, es una putada pero así está la cosa con el tráfico de animales por allí), se movía como Pedro por su casa por el barco. El viaje duró unos cuatro días si no recuerdo mal.

El saimiri viajero

Coqui haciendo amigos en el barco

Nota. Mis viajes por los ríos del Amazonas fueron muy largos porque los hice a contracorriente (excepto el trayecto de Porto Velho a Manaus).

De Nauta (cerca de Iquitos) a Yurimaguas fue en una especie de lancha gigante. Duró dos días y una noche, la cual la pasamos en unas cabañas de madera de una aldea. Lugar idílico… Para mosquitos y bichos infectados con el dengue y la malaria. Otra anécdota escatológica, pero esta vez me tocaba a mí. Había un baño en la lancha. Yo andaba jodido con algo que había comido en algún puesto, pero quería esperar a que hiciésemos una parada. Ya lo había usado para mear y no había sido una experiencia bonita. La cosa es que estaba hecho para peruanos, de manera que cuando me sacaba la chorra ésta quedaba por encima de las cuatro paredes que custodiaban el retrete. La solución era mear con las piernas flexionadas. Además, el grandioso ingeniero de esa obra se había lucido con la localización: perfectamente situado en todo el medio del barco para que toda la tripulación no perdiese detalle. De hecho mientras meaba tenía una cabeza a menos de un metro de distancia. El chofer no paraba ni parecía que fuese a hacerlo… Al final me rendí y no hubo persona en todo el barco que no se enterase de que el gringo estaba echando un gremlin en el río Amazonas. Mientras estaba ahí sentado mi cabeza sobresalía por encima de las paredes, de manera que podía cruzar miradas con los pasajeros de detrás y los de delante.

Moraleja: si eres culo fino este no es un viaje para ti.

Así era la barca en la que pasamos dos días... No se ven los baños.

Tierra

Después de muchos días viajando por río llegó el momento de ver carretera. Casi todos los viajes desde Yurimaguas hasta Cajamarca fueron en autobús y me dejaron llevarla arriba conmigo sin problemas.

También hice varios trayectos a dedo. Por el área de Cohechán la gente se mueve en camionetas y camiones, de puro ride (hay zonas en las que no hay autobuses). Toda esa zona es rural, pueblitos pequeños y mucha naturaleza, y no tendrás problema viajando por allí. Si no te lleva un local en su coche, o su moto, te llevará un camión que viene a dejar alimentos o materiales. Además es una zona preciosa y llena de gente linda, hoy por hoy poco visitada todavía. Toda la zona desde Tarapoto hasta Cajamarca estuvo lleno de aventuras (¡lean mis diarios para descubrirlas!).

Ride en pick-up por la zona de Cohechán

Ruta Leymebamba - Cajamarca

En el trayecto Cajamarca – Chiclayo me obligaron a llevarla en una jaula que tenía la propia compañía de autobuses. Otra chica intentó subir a su perro arriba y la pillaron. Al final, hablando con el chofer pudimos llevar a su perro abajo con Cocaí. Como agradecimiento la chica me regaló una magdalena ¡hecha por ella misma! La que pagó caro compartir su jaula fue Cocaí, que tuvo que aguantar los aullidos y sollozos de su nuevo compañero. Llegó muerta a Chiclayo, no debió pegar ojo la pobre. Este fue el único viaje que hizo en jaula propiamente dicha… Al menos en este recorrido por el norte peruano. Como ya he comentado, de Lima a Santiago lo hizo todo en el transportín.

A partir de este momento Cocaí tuvo que ir en muchos de los trayectos en bodega. Como no tenía jaula la dejaba con algo de ropa a modo de cama y amarrada con la correa. No fue en todos los trayectos (en algunos me dejaron subirla arriba conmigo), pero sí en varios.

De Chiclayo bajé a Trujillo. Coqui fue abajo en una caja de cartón bien aireada. Por Trujillo y alrededores pude moverme fácil en bus con Cocaí en la zona de pasajeros. Así fui hasta Chan Chan y a Huanchaco. Para ir hacia Huaraz y el Parque Nacional Huascarán hubo una de esas averías tan comunes de esos autobuses prehistóricos. Pero sin más, llegamos.

Vuelta a Chiclayo para esta vez ir dirección norte (rumbo a Ecuador). En la estación de Chimbote (o de Casma, no estoy seguro), el autobusero me hizo buscar una caja para Cocaí. Conseguí una rápidamente y cuando me dirigía de nuevo al bus, éste estaba saliendo de la estación… ¡Con mi mochila dentro! Encima de que casi se va con mis pertenencias, dejándonos en tierra, se enfadó y no nos dejó subir. Sacó mi mochila del almacén a toda leche y se fue. Una de mis zapatillas se fue con ellos.

Uno de los últimos desplazamientos fue el de Chiclayo a Jaén. Llegamos a la estación por la noche y nos dijeron que solo quedaban dos buses (ya con el motor en marcha estaban) y que estaban completos. La idea de pasar la noche por allí, apartados del centro, no me agradaba mucho la verdad. Pero uno de los choferes nos sacó de allí. Cocaí fue en bodega ¡y yo tirado en el pasillo, dando tumbos! Sea como sea llegamos a destino, ya a dos pasos de la frontera con Ecuador (La Balsa). Este último tramo lo cubrimos en pequeñas combis, en las que no suele haber problemas para subir a tu perro en tus brazos. No los hubo esta vez tampoco.

ALOJAMIENTO

Por lo general fue bastante fácil, si bien es verdad que no me moví mucho por grandes urbes, que es donde suele haber más contratiempos. Hubo un poco de todo.

  • Hamaca en barco. En los tramos que cubrimos por río (de Santa Rosa a Iquitos) dormimos en hamaca en el propio barco, con la excepción de una noche que la compañía nos alojó en unas cabañas de un pueblo en medio de la selva (el ya mencionado paraíso del dengue). Cero problemas en ambas opciones.

  • Acampada libre. Primero en los alrededores de Tarapoto (evitamos dormir en la ciudad): Cascada Ahuashiyacu, Cascada Huacamaillo y Laguna Azul. Ningún percance, gratis, y felices de dormir en esos paraísos. Un poco más adelante probamos camping en la Laguna Pomacochas (en un pequeño embarcadero), y luego en uno de los lugares con más magia de este planeta: Gocta. También acampamos libremente por la majestuosa Cordillera Blanca, en el PN Huascarán, si bien hay que pagar una tasa para acceder al Parque. Otro lugar cerca de la Cordillera Blanca en donde pusimos la tienda fue en una plaza del pueblo de Huallancas.

Acampando en el Parque Nacional Huascarán

  • Hostel. Uno fue en Iquitos (creo que se llamaba Hostal Colibrí, también muy buen rollo con los propietarios. Aquí nos quedamos como una semana. Otro en Chachapoyas. El tipo que me dio ride llamó previamente a este hostel que conocía para ver si admitían perros. Estuvimos genial ahí, una pena que no recuerde el nombre de este hostel. Otro hostel u hospedaje para mochileros fue en Trujillo, cuyo dueño nos recibió con los brazos abiertos.

  • Hotel. En Moyobamba hicimos noche en hotel (tampoco vimos otra cosa). Fue un lujazo por un precio súper económico, y encantados de que nos dejasen entrar con Cocaí.

En Moyobamba nos dimos el lujo

  • Hospedajes familiares. Estos suelen estar por todo el país, especialmente en zonas rurales, siempre hay plazas y no suelen poner pegas. Lo hicimos en Cohechán, donde nos dejaron sin ninguna objeción, y en Tingo.

  • Habitación de mala muerte. Fue en Celendín. Aquí más bien nos tenían que haber pagado por dormir en semejante cuchitril.

  • Bus. También dormimos algunas noches en autobús, para ahorrar noche cuando tocaba un trayecto largo. Por ejemplo, de Cajamarca a Chiclayo o de Chiclayo a Jaén. En el recorrido de Lima hacia la frontera con Chile también nos tocó pasar alguna noche on the road.

  • Couchsurfing espontáneo. Una familia que, tras averiarse el bus en el que íbamos camino a Huaraz y conversar me invitaron a pasar la noche en su casa (y un cena y desayuno para chuparse los dedos).

  • Casa de un amigo. El hermano de mi amiga Paloma, que residía en la capital peruana por aquel entonces, nos acogió en su casa.

Como puedes ver, querido lector, muchas opciones de alojamiento. Y eso que no hicimos couchsurfing o airbnb, que también están ahí. Lo guay de viajar por Perú (también aplica en otros países como Ecuador o Bolivia), es que no tienes que preocuparte por planificar los lugares en que vas a pasar la noche durante tu viaje. Siempre habrá algo esperándote a ti y a tu perro y se irán descubriendo sobre la marcha.

LOCALES DE COMIDA Y ESTABLECIMIENTOS

Pan comido con tu perro entrar a los comedores/restaurantes y puestos callejeros. En Perú, al igual que en otros países latinoamericanos (Bolivia y Ecuador entre ellos), donde hay abundancia de mercados y comedores, no vas a tener ningún problema para sentarte a la mesa con tu perro. Por aquel entonces Cocaí aún no era muy territorial con la comida y no hubo altercados con perros callejeros. Ahora en México cuando hemos comido en puestos de tacos y demás Cocaí estaba más peleona con los que osaban acercarse a nuestra mesa/espacio. También puedes entrar en locutorios casi siempre.

En este pequeño comedor nos sentamos a la mesa.

OTROS

Hay muchos lugares protegidos como Parques y zonas arqueológicas a los que puedes acceder con tu perro. Por ejemplo, nosotros accedimos a varias áreas naturales con abundante fauna (y que en otros países el acceso a mascotas probablemente estaría prohibido) como el Área de Conservación Regional Cordillera Escalera, Gocta o el PN Huascarán.

En Gocta

En el PN Huascarán

Más sorprendente aún fue que pudiésemos acceder a los Sarcófagos de Karajía o a Kuelap. Y no digo sorprendente porque me parezca mal, es todo lo contrario. En muchos países ponen esa medida de precaución por si un perro daña algo, pero no es justo para los que tenemos perros bien educados. En cualquier caso es discutible y entendible que no dejen porque quieran proteger un Patrimonio (natural o cultural), pero yo me quito el sombrero por los lugares que admiten mascotas. Y creo que los que no admiten perros deberían proporcionar soluciones. Por ejemplo, una sala para perros (aunque haya que pagar) mientras visitas un yacimiento arqueológico. A Machu Picchu y otras ruinas incas sé que no se puede, pero estoy tan seguro de que no te querrás perder estos legendarios lugares como de que encontrarás la forma de visitarlos. En el post qué hacer cuando tu perro no te puede acompañar te doy algunas ideas.

De ruta arqueológica por Chan Chan...

... Y por Kuelap

En cuanto a excursiones organizadas a la selva, yo no hice en Perú. Pero estoy seguro de que te puedes llevar a tu perro, siempre vigilándole de cerca (cuidado con los cocodrilos y las serpientes… entre otros). Sí visité un santuario cerca de Iquitos, la Isla de los Monos. Cocaí pudo venir pero se quedó atada bajo un techo mientras yo paseaba por las instalaciones.

PAPELES

No me pidieron la documentación de Cocaí al entrar en el país por la triple frontera (Brasil-Colombia-Perú), ni al salir del mismo por la frontera de La Balsa (Ecuador). Sin embargo, sí fueron exigentes en la frontera de Tacna-Arica (Chile), puesto que son presionados desde el otro lado. De todos modos, aunque te dejasen pasar, si no tienes todos los papeles en regla, Chile te va a tirar para atrás. A mí de hecho me faltaba una cosilla que no había leído de entre los requisitos que pedía Chile… Pero el trabajador peruano me echó un cable. A continuación expongo un extracto de mis diarios:

“Me faltaba un requisito de un requisito, toma ya. Chile pedía una desparasitación en el último mes (por suerte la tenía), pero con el principio activo y la dosis aplicada. Esto último no lo tenía, y me dijo el trabajador del Ministerio de Agricultura y Ganadería que me lo iban a pedir y me harían regresar al Perú. Casi me pongo a llorar. Y entonces dijo: “Porque me caes bien…”. Y comenzó a escribir una nueva desparasitación con el ejemplo que venía en su planilla.”

En el lado chileno miraron con lupa todos los papeles, así que no me cabe duda que me hubiesen mandado de vuelta a Perú de no ser por este hombre que falsificó el documento. Como explico en el post de Mi Experiencia Perruna en Chile, no es un país fácil para visitar con tu can.

VALORACIÓN

  • Prós: Fácil moverse en transporte público, especialmente en las zonas de selva y sierra (no tanto en la costa, que es más urbanizada). Cómodo en cuanto a que puedes hacer muchas cosas con tu perro sin preocuparte de si estará prohibido.

  • Contras: No hay mucha cultura perruna. Los perros no son considerados por mucha gente como el miembro de la familia que es en otras culturas. Además, hay muchos perros callejeros con sarna y pulgas.

  • Grado de dificultad para viajar: 4.

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